Testimonios de Testigos de Jehová durante y después de la pandemia
La pagina Eventos Adversos JW reúne numerosos testimonios de Testigos de Jehová de distintos países acerca de sus experiencias durante y después de la pandemia. Entre ellos aparecen relatos de presión para vacunarse, conflictos de conciencia, dificultades dentro de las congregaciones y problemas de salud que quienes escriben relacionan temporal o causalmente con la vacunación.
Su especial interés para complementar la Carta Abierta está en que permite comprobar que las inquietudes expresadas allí no fueron exclusivamente las de un solo autor. Otros Testigos describieron de manera independiente experiencias semejantes y algunos dejaron constancia de que comunicaron sus preocupaciones a ancianos, sucursales u otras instancias de la organización.
El sitio conserva además cartas, relatos extensos y otros documentos aportados por colaboradores. Por eso constituye un archivo testimonial útil para estudiar cómo determinadas decisiones tomadas durante la pandemia afectaron personalmente a algunos Testigos de Jehová y cómo varios intentaron advertir sobre sus preocupaciones.
Análisis de Testigos de Jehová sobre la actuación del Cuerpo Gobernante durante la pandemia
La pagina JW-COVID presenta una investigación desarrollada desde la perspectiva de Testigos de Jehová que continúan identificándose con su fe, pero consideran que la actuación del Cuerpo Gobernante durante la pandemia contradijo principios bíblicos importantes.
El material examina los Informes del Cuerpo Gobernante de 2021, la promoción de la vacunación, la presión sobre hermanos que expresaban reservas, la libertad de conciencia, la obediencia a las autoridades y los límites bíblicos de la obediencia al Cuerpo Gobernante. Sus autor contrasta estas cuestiones con las Escrituras y con enseñanzas publicadas por la propia organización.
Uno de sus aspectos más interesantes es precisamente su perspectiva interna: la crítica no parte del rechazo de Jehová, de la Biblia o de la congregación, sino del principio de que las decisiones de cualquier dirigente religioso deben poder examinarse a la luz de las Escrituras.
El sitio contiene además videos, análisis documentales y documentación relacionada con una comunicación presentada ante la Corte Penal Internacional. Esa presentación debe entenderse como una denuncia de sus autores y no como una decisión judicial que establezca los hechos denunciados.
↑ Volver al índiceComité de ancianos realizado en Francia: ¿tenían autoridad para hacerlo?
En 2025, tres ancianos franceses realizaron algo extraordinario: constituyeron un comité para examinar la conducta de varios miembros del Cuerpo Gobernante durante la pandemia de COVID-19. Los tres explicaron que tenían experiencia como ancianos y que habían participado anteriormente en comités; uno de ellos señaló además que había servido en tres sucursales y conocido personalmente a algunos miembros del Cuerpo Gobernante.
Los miembros del Cuerpo Gobernante implicados fueron convocados mediante cartas certificadas con acuse de recibo. Ninguno compareció, por lo que el comité examinó las acusaciones en su ausencia y posteriormente hizo público el procedimiento.
La pregunta inevitable: ¿quién les dio autoridad?
Antes incluso de considerar el veredicto aparece una objeción previsible: ¿qué autoridad tenían estos tres ancianos para formar un comité contra miembros del Cuerpo Gobernante sin haber recibido autorización de la organización?
La pregunta parece razonable, pero contiene un problema evidente. Si para investigar al Cuerpo Gobernante fuera indispensable recibir autorización del propio Cuerpo Gobernante o de una estructura sometida finalmente a su autoridad, este podría quedar en la práctica fuera de todo mecanismo de disciplina cristiana. Bastaría con no autorizar nunca una investigación sobre sus propios actos.
Por eso la cuestión decisiva no puede ser simplemente quién emitió una autorización administrativa. La pregunta bíblica es otra: ¿de dónde procede originalmente la autoridad para examinar una conducta cristiana y tratar un pecado?
La autoridad no nace de una oficina administrativa
La autoridad de la congregación para tratar el pecado no nació con una sucursal, un Departamento de Servicio ni con el Cuerpo Gobernante. Según las Escrituras, procede de Jesucristo y de los principios que él dio a sus discípulos.
Después de explicar cómo debía tratarse un pecado entre cristianos, Jesús dijo:
Mateo 18:18-20
Estas palabras introducen un principio fundamental: la autoridad espiritual de los discípulos de Cristo no depende simplemente de la autorización de una autoridad humana superior. Cristo reconoce decisiones tomadas por sus discípulos cuando estas están verdaderamente en conformidad con la voluntad de Dios.
“Atar y desatar” no significa autoridad ilimitada
Naturalmente, esto tampoco significa que cualquier grupo de tres personas pueda reunirse, emitir cualquier veredicto y afirmar automáticamente que Dios lo respalda. Las propias palabras de Jesús impiden semejante conclusión.
La cuestión decisiva es si realmente están reunidos “en mi nombre” y si aquello que atan o desatan corresponde con lo que las Escrituras muestran que está atado o desatado en el cielo.
Si sus conclusiones contradicen la Palabra de Dios, carecen de autoridad espiritual aunque los tres sean ancianos. Pero si examinaron las pruebas imparcialmente, aplicaron correctamente las Escrituras y actuaron conforme a los principios establecidos por Cristo, su autoridad no necesita proceder del propio Cuerpo Gobernante al que estaban examinando.
Nadie puede convertirse en juez último de su propia causa
Este punto es especialmente importante cuando los acusados ocupan precisamente las posiciones más elevadas dentro de una estructura religiosa. Ningún cristiano puede quedar fuera del alcance de las normas que aplica a los demás simplemente por ocupar una posición prominente.
Si el procedimiento normal queda bloqueado porque quienes deberían autorizarlo son los mismos que están siendo acusados, la cuestión no desaparece. La responsabilidad cristiana de examinar una acusación seria sigue existiendo.
Los propios integrantes del comité explicaron que consideraban que los ancianos debían actuar ante la noticia de un pecado grave para proteger a la congregación y ayudar al pecador. Su propósito declarado era establecer si se habían cometido pecados y, si así fuera, ayudar a los implicados a reconocerlos y arrepentirse.
¿Cómo debe evaluar el lector este comité?
No pedimos que se acepte su conclusión simplemente porque tres ancianos la pronunciaron. Precisamente lo contrario: el lector puede escuchar las pruebas, examinar el procedimiento y comparar los razonamientos con las Escrituras.
Si lo que esos hermanos “ataron” en la tierra corresponde realmente con lo que la Palabra de Dios muestra que está atado en el cielo, la falta de autorización del propio Cuerpo Gobernante no sería, por sí sola, razón suficiente para invalidar el examen. Si no corresponde con las Escrituras, entonces sus conclusiones deben rechazarse por esa razón.
El valor de este acontecimiento está precisamente en plantear una cuestión que normalmente queda sin respuesta: ¿quién examina bíblicamente a quienes ocupan la cúspide de una estructura religiosa cuando existen acusaciones graves contra ellos?
El siguiente enlace permite ver directamente el procedimiento publicado por los tres ancianos franceses.
Ver el comité completo →
OMS 2020: orientaciones dirigidas específicamente a líderes religiosos
El 7 de abril de 2020, cuando la pandemia apenas comenzaba a alterar de forma profunda la vida religiosa mundial, la Organización Mundial de la Salud publicó Cuestiones prácticas y recomendaciones para los líderes religiosos y las comunidades confesionales en el marco de la COVID-19. Su importancia para esta investigación es considerable porque no era una guía general dirigida indistintamente a toda la población: estaba preparada específicamente para líderes religiosos, organizaciones confesionales y comunidades de fe.
¿Por qué interesaban especialmente los dirigentes religiosos?
El documento explica que los líderes religiosos podían divulgar información sanitaria entre sus correligionarios con una ventaja particular: esa información tenía mayores probabilidades de ser aceptada cuando procedía de una persona en quien la comunidad depositaba confianza religiosa. La OMS los describe, por ello, como un eslabón importante de la respuesta comunitaria.
Este detalle cambia la manera de leer el documento. No estamos simplemente ante recomendaciones sanitarias que una religión podía consultar. La OMS reconocía expresamente que, para muchos creyentes, la palabra del dirigente religioso poseía una capacidad persuasiva que podía superar a la comunicación directa de gobiernos o autoridades sanitarias, y proponía aprovechar esa relación de confianza para transmitir orientaciones sobre COVID-19.
Reuniones virtuales y adaptación de la actividad religiosa
Entre las medidas recomendadas figuraban evitar reuniones numerosas, desalentar encuentros presenciales no esenciales y trasladar ritos y actividades religiosas a medios remotos. La guía dedica incluso una sección a explicar cómo realizar actividades religiosas de manera virtual: transmisión por Internet, televisión o radio, plataformas de videoconferencia, llamadas telefónicas y visitas pastorales a distancia.
También indicaba que las decisiones relativas a las reuniones debían respetar las orientaciones de las autoridades nacionales y locales. Esto es históricamente relevante porque demuestra que la suspensión de reuniones presenciales y su sustitución por reuniones virtuales era una política sanitaria expresamente recomendada a las religiones desde abril de 2020.
Por supuesto, esto no prueba que el Cuerpo Gobernante recibiera esta guía ni que copiara de ella sus decisiones. Muchas organizaciones adoptaron medidas semejantes. Lo que sí establece documentalmente es que esas medidas formaban parte de una orientación internacional dirigida de manera específica a las comunidades religiosas y que estas fueron contactadas.
Convertir al líder religioso en transmisor de mensajes sanitarios
La guía va bastante más allá de la organización de reuniones. Reconoce que los fieles pueden seguir las orientaciones de sus líderes religiosos incluso más que las emitidas directamente por gobiernos y autoridades sanitarias. Precisamente por esa influencia asigna a esos dirigentes una responsabilidad especial para corregir rumores, curas falsas y aquello que las autoridades consideraran información errónea o desinformación.
Para preparar esos mensajes recomienda utilizar información procedente de la OMS y de las autoridades sanitarias. Además, aconseja difundirla repetidamente mediante los canales propios de la religión: páginas web, boletines, correo electrónico, publicaciones, radio, redes sociales y mensajes religiosos, llegando incluso a sugerir que los mensajes sobre COVID podían intercalarse en homilías y oraciones.
El punto no es menor: la estrategia no consistía únicamente en poner información pública a disposición del creyente. Se proponía introducir y repetir esa información dentro de los canales religiosos que ya gozaban de la confianza de la comunidad.
“Sigan sus pautas y avalen sus mensajes”
Uno de los pasajes más significativos de la guía señala que, gracias a su influencia, los líderes religiosos podían constituir un recurso poderoso para las instituciones encargadas de comunicar sobre COVID-19. A continuación les recomienda informarse mediante organizaciones consideradas fiables, entre ellas la propia OMS, seguir sus pautas y avalar sus mensajes.
Esta frase es particularmente importante para nuestro análisis. Una cosa es que una autoridad sanitaria informe directamente a los ciudadanos. Otra es que solicite a dirigentes religiosos que adopten sus pautas y respalden sus mensajes ante personas que reconocen en ellos una autoridad espiritual.
En una organización que históricamente había presentado numerosos tratamientos médicos como asuntos de conciencia individual, resulta legítimo preguntar dónde termina la cooperación sanitaria razonable y dónde comenzaría el uso de autoridad religiosa para favorecer una decisión que correspondía a cada cristiano.
El documento también menciona las vacunas
Debemos conservar la precisión cronológica: esta guía es de abril de 2020 y no era todavía una campaña para promover una vacuna COVID-19 concreta. Sin embargo, al hablar de poblaciones vulnerables menciona expresamente el acceso a medios de diagnóstico, tratamientos y vacunas, además de la colaboración con organismos sanitarios y de desarrollo.
Su verdadera importancia aparece al colocarla junto a las fuentes posteriores. En abril de 2020 ya encontramos el modelo básico: dirigentes religiosos identificados como intermediarios de confianza, adaptación de las prácticas religiosas, transmisión frecuente de mensajes sanitarios, seguimiento de las pautas de las autoridades y respaldo público de esos mensajes.
Primer límite: cooperar con la autoridad no significa entregarle la voz religiosa
Este primer documento plantea el problema en su forma inicial. Una comunidad cristiana puede recibir información sanitaria, cumplir disposiciones legítimas y adaptar temporalmente determinadas actividades sin abandonar por ello su neutralidad. El punto delicado aparece cuando la autoridad sanitaria deja de dirigirse directamente a los ciudadanos y pide al líder religioso que use la confianza espiritual que los creyentes depositan en él para avalar y repetir sus mensajes. ESTO CONTRADICE LAS ESCRITURAS.
Para los Testigos de Jehová esa diferencia debería haber sido especialmente importante. Romanos 13 enseña respeto y sumisión a las autoridades, pero esa sumisión siempre fue entendida como relativa. Hechos 5:29 fija el límite: la obediencia a Dios está por encima de cualquier petición humana. Por tanto, el hecho de que una autoridad civil considere útil una determinada actuación religiosa no convierte automáticamente esa actuación en una función apropiada para los ancianos o para la congregación.
La petición de “seguir pautas” sanitarias puede ser perfectamente legítima en materias civiles. Pero “avalar sus mensajes” introduce otra cuestión: ¿está la congregación simplemente respetando una norma, o está prestando su autoridad espiritual para que una institución externa consiga mayor aceptación entre los creyentes?
Es una fuente oficial y temprana que demuestra que la utilización de la influencia y de los canales de las organizaciones religiosas formaba parte explícita de la respuesta sanitaria internacional. No demuestra por sí misma una relación con el Cuerpo Gobernante, pero proporciona un punto de comparación documental extraordinariamente relevante para analizar lo que ocurrió posteriormente entre los Testigos de Jehová.
Copias conservadas en este sitio
PDF — español →
PDF — English →
Fuentes oficiales de la OMS
OMS — página oficial en español →
WHO — official page in English →
OMS — el papel de los líderes religiosos en la aceptación de las vacunas
El 11 de diciembre de 2020, cuando comenzaba el despliegue de las primeras vacunas contra el COVID-19, una conferencia de prensa de la Organización Mundial de la Salud abordó expresamente la relación entre religión, dudas sobre las vacunas y capacidad de influencia de los dirigentes religiosos.
La cuestión surgió a raíz de declaraciones religiosas realizadas en Sudáfrica que habían generado preocupación acerca de la vacunación. Los representantes de la OMS hablaron de escuchar las dudas, proporcionar información y mantener diálogo con las comunidades. Mike Ryan señaló incluso la importancia de permitir que las personas tomaran sus propias decisiones después de recibir información.
La intervención de Tedros
La intervención especialmente relevante fue la del director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. Recordó la experiencia de la epidemia de VIH: explicó que en aquella época algunas personas habían presentado una aparente elección entre religión y medicina, y que posteriormente líderes religiosos ayudaron a comunicar que recibir tratamiento médico no era incompatible con la práctica religiosa.
Tedros trasladó después ese razonamiento a las vacunas contra el COVID-19. Su planteamiento fue que los dirigentes —religiosos, comunitarios y políticos— debían servir de modelo, influir sobre sus seguidores para que hicieran lo que consideraba correcto y ayudarlos a beneficiarse de las vacunas cuando estuvieran disponibles.
¿Por qué esta declaración tiene tanto valor documental?
Porque se trata de una fuente primaria de la propia OMS. Permite establecer que, antes de buena parte de los acontecimientos de 2021 examinados en la Carta Abierta, la máxima autoridad de la OMS estaba expresando públicamente la conveniencia de que los dirigentes religiosos utilizaran su influencia respecto de la aceptación de las vacunas.
Esto evita depender de interpretaciones posteriores. La idea de involucrar a líderes religiosos en la respuesta vacunal no necesita inferirse: fue expresada públicamente por el propio director general de la OMS en diciembre de 2020.
La secuencia documental comienza a hacerse visible
Esta conferencia adquiere todavía más significado cuando se lee junto con la guía de abril de 2020 y el Toolkit estadounidense de 2021 que luego veremos. En abril encontramos a la OMS identificando a las organizaciones religiosas como canales especialmente influyentes para transmitir orientaciones sanitarias. En diciembre, Tedros habla ya específicamente del papel de los dirigentes religiosos frente a las vacunas. En 2021, materiales gubernamentales dirigidos a comunidades de fe los describen abiertamente como “mensajeros de confianza” capaces de aumentar la confianza en la vacunación.
Por tanto, las fuentes muestran una evolución coherente: identificar la influencia religiosa, utilizarla en la comunicación sanitaria y aplicarla después específicamente a la aceptación de las vacunas.
Lo que demuestra y lo que no demuestra
Nuevamente, esta declaración no demuestra que la OMS haya contactado al Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová ni que este haya respondido a la solicitud de Tedros. Tampoco demuestra por sí sola coordinación alguna.
Lo que sí demuestra es un hecho previo indispensable para cualquier investigación posterior: la solicitud pública a los dirigentes religiosos realmente existió. Por eso, si posteriormente observamos que una autoridad religiosa comenzó a utilizar reiteradamente su influencia para presentar argumentos favorables a la vacunación, resulta legítimo comparar ambos fenómenos y preguntar por la causa de esa semejanza.
Segundo límite: informar no es lo mismo que persuadir la conciencia
En diciembre de 2020 la petición avanza un paso. Ya no se trata solamente de que los líderes religiosos transmitan información o colaboren con medidas generales. Se habla específicamente de su capacidad para influir en sus seguidores respecto de las vacunas.
Aquí entran directamente en juego Romanos 14 y 1 Corintios 8 y 10. Esos capítulos muestran que, en asuntos que Dios ha dejado a la conciencia personal, el cristiano no debe convertir su propia convicción en una regla para otro. Cuanto mayor sea su influencia, mayor es su responsabilidad de no utilizarla para empujar al hermano a actuar porque una persona respetada espiritualmente espera determinada decisión de él.
Por eso existe una diferencia fundamental entre decir: “esta es la información disponible; examine los hechos y decida delante de Dios”, y decir desde una posición religiosa: “esta es la decisión que consideramos correcta y queremos animarlo a tomarla”. La segunda conducta puede transformar una decisión médica personal en una cuestión cargada de aprobación espiritual.
La solicitud hecha a los líderes religiosos podía tener sentido desde la perspectiva de una campaña de salud pública: precisamente se buscaban personas capaces de persuadir. Pero aquello que hacía valioso al líder para la campaña —su influencia sobre la conciencia de sus fieles— era justamente lo que un dirigente cristiano debía tener cuidado de no explotar.
Esta transcripción permite al lector comprobar directamente que la estrategia de involucrar a dirigentes religiosos en la aceptación de las vacunas fue expresada públicamente por la dirección de la OMS. Es una pieza cronológica fundamental entre las orientaciones religiosas generales de abril de 2020 y las campañas explícitas de confianza vacunal de 2021.
WHO — transcripción oficial del 11 de diciembre de 2020 →
WHO — colaboración con comunidades religiosas durante la pandemia →
Toolkit para líderes religiosos: una campaña gubernamental para convertir a las comunidades de fe en mensajeras de la vacunación
Este documento es una de las piezas más importantes de toda la colección porque permite observar con enorme claridad qué papel concreto se proponía que desempeñaran los dirigentes religiosos durante la campaña de vacunación. No fue producido por los Testigos de Jehová ni por una organización religiosa. Reúne materiales de los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) y de la campaña pública sobre COVID-19 del U.S. Department of Health and Human Services (HHS).
Su título es User Guide for Faith-Based Leaders Toolkit, estaba revisado al 14 de junio de 2021 y desde la portada especificaba que el material estaba destinado a líderes y organizaciones religiosas que se comunicaban directamente con miembros de congregaciones.
El dirigente religioso como “mensajero de confianza”
El Toolkit parte de una observación decisiva: los dirigentes religiosos poseen una relación de confianza con sus comunidades. Precisamente por eso les explica que, como mensajeros de confianza, pueden influir positivamente en las decisiones que sus congregaciones toman acerca de la vacunación.
También afirma que esos líderes se encuentran en una posición especial para responder a temores y preocupaciones sobre las vacunas con compasión y autoridad. La finalidad declarada del material es ayudarlos a aumentar la confianza en las vacunas entre empleados, congregaciones y comunidades.
Por tanto, no se trataba simplemente de entregar información médica neutral para que cada persona decidiera sin influencia. El objetivo explícito era utilizar la credibilidad del dirigente religioso para favorecer una actitud positiva hacia la vacunación.
Una campaña preparada para entrar en los canales religiosos
El Toolkit proporcionaba herramientas listas para ser utilizadas: preguntas y respuestas, hojas informativas, anuncios para boletines, materiales para eventos, mensajes para redes sociales, puntos de conversación, recursos para páginas web, infografías y videos.
Incluso recomendaba introducir videos destinados a generar confianza en las vacunas durante reuniones del personal o servicios religiosos semanales y distribuir esos materiales entre los miembros de la congregación.
Es difícil exagerar la importancia de este punto. El gobierno no se limitaba a publicar información sanitaria en sus propios canales: estaba preparando materiales para que la comunicación favorable a la vacunación penetrara en los espacios y medios propios de las comunidades religiosas..Los lideres religiosos fueron usados para promocionar las vacunas en sus iglesias y congregaciones, lo cual contradice las escrituras como ya hemos mencionado..
“Recibir la vacuna es un acto de amor”
Uno de los ejemplos más significativos aparece al explicar cómo preparar a una congregación para la vacunación. El material propone presentar el hecho de vacunarse como un acto de amor hacia la familia y los vecinos.
A continuación aconseja proporcionar regularmente información favorable a las vacunas, recibir actualizaciones para transmitirlas a familiares, amigos y comunidades, y organizar encuentros con autoridades sanitarias destinados a fortalecer la confianza de la comunidad en vacunarse. Hacia el final, el objetivo vuelve a expresarse de manera inequívoca: ayudar al dirigente religioso a comprender los hechos, sentirse seguro acerca de vacunarse y animar a otros a vacunarse.
Esto es particularmente relevante porque el mensaje sanitario ya no aparece únicamente como dato médico: se ofrece al dirigente religioso un marco moral —el amor al prójimo— para apoyar una determinada decisión sanitaria.
El problema especial que esto planteaba para los Testigos de Jehová
La posición tradicional de los Testigos de Jehová respecto de muchos tratamientos médicos ha sido que, cuando no existe un mandato bíblico específico, la decisión corresponde a la conciencia individual del cristiano. En ese marco, los ancianos no deberían sustituir la conciencia de los hermanos ni transformar una elección médica personal en una prueba de fidelidad espiritual.
Precisamente por eso el papel propuesto por este Toolkit resulta tan importante para el análisis. El gobierno no pedía simplemente que las religiones dijeran: “cada miembro es libre de decidir”. Buscaba dirigentes religiosos capaces de aumentar la confianza en las vacunas e influir favorablemente en la decisión de sus congregaciones.
Existe una diferencia sustancial entre informar neutralmente de una opción médica y utilizar autoridad religiosa, confianza espiritual y argumentos morales para favorecerla. Esa diferencia es central al comparar posteriormente estos materiales con las comunicaciones emitidas por el Cuerpo Gobernante durante 2021.
Lo que este documento prueba —y lo que no prueba
Debemos ser rigurosos. El Toolkit demuestra documentalmente que existió una campaña gubernamental dirigida específicamente a líderes religiosos para que actuaran como mensajeros de confianza y fomentaran la aceptación de las vacunas en sus comunidades.
Pero el documento, por sí solo, no demuestra que representantes gubernamentales se reunieran con el Cuerpo Gobernante, que este recibiera este Toolkit o que hubiera aceptado formalmente participar en la campaña. Mientras no exista documentación que establezca ese vínculo, no debe presentarse como un hecho.
Su enorme valor consiste en otra cosa: nos permite conocer con precisión qué conducta se estaba solicitando a los dirigentes religiosos durante exactamente el mismo período histórico. A partir de allí puede compararse, punto por punto, con las actuaciones públicas de cualquier organización religiosa.
Tercer límite: la confianza espiritual convertida deliberadamente en herramienta de una campaña
En el Toolkit de 2021 el proceso se vuelve todavía más explícito. El dirigente religioso es definido como “mensajero de confianza” y recibe materiales, argumentos, recursos para boletines, redes sociales, páginas web, reuniones y servicios religiosos con un objetivo concreto: aumentar la confianza en las vacunas y animar a otros a vacunarse.
Aquí ya no estamos solamente ante una autoridad que solicita cumplimiento de una norma. Se propone que la estructura religiosa ponga sus propios canales, su credibilidad y hasta conceptos morales como el amor al prójimo al servicio de un objetivo sanitario gubernamental.
Precisamente allí aparece un conflicto especialmente serio con 1 Corintios 8 que ya hemos mencionado y La Carta Abierta desarrolla profundamente . Pablo muestra que poseer conocimiento o estar convencido de que una conducta es lícita no autoriza a utilizar esa seguridad de manera que domine o lastime la conciencia de otro. El principio sería todavía más exigente para quienes ocupan posiciones de autoridad en la congregación.
Presentar una decisión médica como expresión de amor puede producir además una consecuencia previsible: quien adopta la opción contraria puede comenzar a ser percibido no simplemente como alguien que decidió de otra manera, sino como menos amoroso, menos responsable o menos espiritual. Así, una campaña sanitaria puede terminar creando dentro de la congregación una categoría moral que la Biblia nunca estableció.
Este material resulta especialmente valioso porque permite leer las instrucciones originales en contexto, sin depender de resúmenes. Actualmente es difícil de localizar en algunos de los sitios donde circuló originalmente; por eso conservamos tanto el original en inglés como una traducción al español.
PDF local — English original
PDF local — traducción al español
OMS 2021: una estrategia de colaboración con las religiones construida durante la pandemia
El 3 de noviembre de 2021 la Organización Mundial de la Salud publicó la Estrategia de la Organización Mundial de la Salud para involucrar a los líderes religiosos, las organizaciones confesionales y las comunidades religiosas en las emergencias de salud. Se trata, por tanto, de un documento contemporáneo de los acontecimientos que estamos examinando. Además, el propio documento explica que la estrategia fue concebida durante la pandemia de COVID-19 y que refleja los retos y enseñanzas identificados durante aquella crisis.
Por tanto, no estamos ante una reconstrucción tardía realizada años después. La estrategia fue publicada mientras la pandemia seguía en curso y organiza formalmente una experiencia de colaboración que la propia OMS afirma haber desarrollado durante esa misma crisis. Además, el hecho de que este documento se llame "estrategia" nos deja claro que no hay nada de improvisación aquí, estamos ante un plan deliberado de trabajo conjunto como se ve en sus paginas.
Una relación organizada de colaboración
La estrategia declara que una mayor colaboración entre la OMS, los gobiernos y las organizaciones religiosas puede mejorar la respuesta ante emergencias sanitarias. El modelo propuesto es explícitamente cooperativo: OMS + gobiernos + líderes religiosos + organizaciones confesionales + comunidades religiosas trabajando juntos.
No se describe simplemente un escenario en el que la OMS publica recomendaciones y cada religión actúa de manera completamente independiente. El documento asigna funciones y responsabilidades a los distintos participantes y sirve también como guía para que el personal de la OMS identifique a dirigentes y organizaciones religiosas y establezca relaciones de colaboración con ellos.
La vacunación forma parte expresa de esa colaboración
Entre los objetivos se incluye facilitar la colaboración durante emergencias de salud, incluido el apoyo a la distribución de vacunas. También se propone fortalecer la capacidad de la OMS y de sus asociados nacionales para identificar a líderes, organizaciones y comunidades religiosas y colaborar con ellos.
De este modo, la utilización de organizaciones religiosas como colaboradoras en una respuesta sanitaria que incluye programas de vacunación no es una interpretación externa: forma parte del texto de la propia estrategia.
Conocer qué preocupaciones circulan dentro de las comunidades
Uno de los elementos más interesantes es el flujo de información previsto. La OMS recomienda identificar a los asociados religiosos y trabajar con ellos para conocer las preocupaciones culturales y confesionales de sus comunidades. Idealmente, esas relaciones deberían establecerse incluso antes de una emergencia. ¿Comprendemos la envergadura de esto?. Los religiosos fueron contactados y debian rendir cuentas a la OMS sobre el avance de la vacunacion entre sus feligreses. El documento dice claramente que los religiosos tenian "funciones" que cumplir.
En la sección dedicada a la denominada “infodemia”, la estrategia propone escuchar a líderes religiosos y comunitarios para conocer de primera mano preocupaciones, temores, información errónea y desinformación que circulan dentro de sus comunidades, y posteriormente elaborar estrategias y mensajes para abordarlas.
Esto revela un modelo de comunicación en dos direcciones. No es solamente autoridad sanitaria → dirigente religioso → creyentes. También existe un retorno: comunidad → preocupaciones → dirigentes religiosos → análisis y preparación de mensajes → comunidad.
El documento no da la lista de religiones involucradas y no menciona a los Testigos de Jehová. Pero sí demuestra que la estrategia contempla conocer lo que circula dentro de comunidades religiosas para adaptar posteriormente la comunicación asignando funciones claras a los lideres.
La confianza en los canales también se mide
La estrategia propone indicadores relacionados con acceso a la información, satisfacción, confianza y riesgo de infodemia. La confianza incluye precisamente recibir información mediante un canal de comunicación en el que la persona confía.
Este punto conecta de manera directa con las fuentes anteriores. Los organismos sanitarios comprendieron que las comunidades religiosas ofrecían algo especialmente valioso: canales que ya poseían la confianza de sus miembros. Esa confianza podía aumentar considerablemente la eficacia persuasiva del mensaje sanitario.
Elaborar conjuntamente mensajes para los creyentes
Entre las responsabilidades colectivas se encuentra elaborar conjuntamente y comunicar a las comunidades mensajes de salud pública, controlar la desinformación y promover programas de vacunación. El documento también habla de comunicar información sanitaria conciliando la evidencia científica con los valores religiosos.
Esto merece especial atención porque no se propone solamente que el dirigente religioso repita pasivamente un comunicado técnico. Se contempla la posibilidad de adaptar y elaborar mensajes apropiados para la comunidad religiosa, integrando la comunicación sanitaria con sus valores y canales propios.
Desde el punto de vista de la conciencia cristiana, esta distinción es fundamental. No es lo mismo decir “las autoridades sanitarias recomiendan esto; cada cristiano debe decidir” que incorporar razones espirituales a favor de esa recomendación.
Adaptar las prácticas religiosas
La estrategia vuelve a incluir la realización virtual o a distancia de rituales y actividades religiosas, en consonancia con la OMS y con los reglamentos nacionales. También contempla colaborar con instituciones religiosas para preparar orientaciones sobre adaptaciones necesarias de las prácticas religiosas.
Durante la pandemia, entre los Testigos de Jehová se modificaron profundamente reuniones, predicación pública, visitas, asambleas y actividades de superintendentes viajantes. Muchas de esas modificaciones podían estar sanitariamente justificadas. El interés del documento no consiste en negar esa posibilidad, sino en mostrar que la adaptación de prácticas religiosas era precisamente uno de los campos en los que los organismos sanitarios buscaban cooperación con las religiones.
Seguimiento y retroalimentación
La estrategia establece mecanismos de seguimiento de avances, rendición de cuentas e intercambio de observaciones. Vista en conjunto, describe un sistema bastante más elaborado que la simple publicación de recomendaciones:
La OMS contempla también financiación adecuada para organizaciones confesionales que participen en determinadas fases de la respuesta. No tenemos evidencia de que los Testigos de Jehová hayan recibido financiación de la OMS o de otra institución por estas actividades, por lo que no lanzaremos esa acusación. Pero queda claro que el dinero puede haber sido un incentivo para que algunos religiosos apoyen esta estrategia.
¿Por qué este documento de noviembre de 2021 es especialmente importante?
Porque la propia OMS declara que la estrategia recoge enseñanzas desarrolladas durante la pandemia. Leído junto con la guía de abril de 2020, la declaración de Tedros de diciembre de 2020 y el Toolkit de 2021, permite ver que no estamos ante documentos aislados. Aparece una línea documental coherente de colaboración con comunidades religiosas basada en la influencia de sus líderes, sus canales de confianza, la adaptación de mensajes y, finalmente, la vacunación.
Volvemos a repetirlo. Esto no demuestra por sí solo una relación entre la OMS y el Cuerpo Gobernante. Pero transforma el contexto de la investigación: ahora sabemos que un modelo de colaboración de esta naturaleza existió, fue desarrollado durante la pandemia y posteriormente fue formalizado por la OMS. Esa realidad hace especialmente valioso comparar sus elementos con las actuaciones documentadas de las organizaciones religiosas durante aquellos años.
Cuarto límite: cuando colaborar implica conocer, clasificar y responder a las voces internas
La estrategia de noviembre de 2021 añade un aspecto todavía más delicado. No solamente contempla transmitir mensajes mediante líderes religiosos. Propone escuchar qué preocupaciones, temores, información errónea y desinformación circulan dentro de las comunidades, diseñar respuestas y utilizar canales de confianza para comunicar esas respuestas. La propia estrategia incluye indicadores relativos a confianza en la información y riesgo de “infodemia”.
Desde una perspectiva de salud pública puede entenderse el interés en conocer qué mensajes dificultan una campaña. Pero dentro de una congregación cristiana surge una cuestión diferente: ¿qué ocurre cuando una duda legítima de conciencia de un hermano es interpretada principalmente como resistencia que debe ser corregida?
El riesgo es que la función pastoral cambie de naturaleza. El anciano debería ayudar al hermano a formar su conciencia con la Biblia, no actuar como mecanismo para detectar qué miembros se apartan de un objetivo sanitario externo y conseguir que modifiquen su postura. Mucho menos debería silenciar una preocupación legítima simplemente porque contradice el mensaje que una autoridad desea promover.
Esto ayuda a entender por qué la cuestión de la información es tan importante. Combatir afirmaciones demostrablemente falsas es una cosa; etiquetar como problemática toda información, pregunta o decisión que pueda reducir la aceptación de una política es otra muy distinta. Si la segunda lógica entra en una congregación, quienes discrepan pueden acabar siendo censurados, vigilados, considerados divisivos o privados de oportunidades, no por violar una enseñanza bíblica, sino por obstaculizar un objetivo ajeno a las Escrituras.
Lo que propone este documento es contrario a los valores y enseñanzas de las escrituras y es gravisimo , usar a los religiosos como agentes de propaganda que deben detectar a quien piensa diferente dentro de su grupo y acallarlo para que acepte un tratamiento medico que considera peligroso sobrepasa todos los limites.
El cambio de función religiosa
Considerados progresivamente, estos documentos muestran una cuestión que merece especial atención. Primero se reconoce a los líderes religiosos como canales de confianza. Después se solicita su influencia sobre la aceptación de las vacunas. Luego se les proporcionan herramientas para persuadir. Finalmente se formaliza un modelo de colaboración en el que las comunidades religiosas pueden ayudar a gobiernos y organismos sanitarios a conocer preocupaciones internas, adaptar mensajes, combatir la infodemia y promover medidas de salud.
Para una religión esto plantea un límite fundamental de identidad. Los cristianos pueden ser buenos ciudadanos y cooperar con medidas legítimas, pero su organización religiosa existe para servir a Dios y formar discípulos de Cristo, no para convertirse en infraestructura de comunicación de un gobierno, de la OMS o de cualquier otra institución humana.
Dicho en términos especialmente familiares para un Testigo de Jehová: su misión es ser testigo de Jehová. Si una estructura religiosa utiliza su autoridad, sus ancianos, sus reuniones y la confianza de sus miembros para conseguir los objetivos comunicacionales de una institución externa, debe poder demostrar que no ha cruzado la línea entre cooperación civil legítima y subordinación de su función espiritual.
Su valor no está en probar automáticamente una coordinación concreta, sino en mostrar desde la propia OMS cómo entiende y organiza la colaboración con líderes religiosos y qué enseñanzas afirma haber obtenido durante la pandemia. Recomendamos leerlo completo.
Copia conservada en este sitio
PDF — español →
Fuentes oficiales de la OMS
OMS — página oficial en español →
WHO — official page in English →
WHO — historial y actividades de colaboración con comunidades religiosas →
Los documentos considerados conjuntamente
El valor de estos documentos no está solamente en cada texto aislado, sino en la secuencia acumulativa. Vistos conjuntamente muestran que durante la pandemia organismos sanitarios buscaron deliberadamente la colaboración de líderes religiosos porque reconocían la confianza especial que sus fieles depositaban en ellos.
Organismos sanitarios: utilizar líderes religiosos como mensajeros confiables.
Testigos de Jehová: Informes y cartas del Cuerpo Gobernante se convirtieron en canales sanitarios internos confiables.
Organismos sanitarios: trasladar actividades religiosas a medios virtuales.
Testigos de Jehová: suspensión mundial de reuniones presenciales y uso de reuniones virtuales.
Organismos sanitarios: conocer temores y objeciones dentro de comunidades religiosas.
Testigos de Jehová: las sucursales informaron que algunos ancianos expresaban posiciones firmemente contrarias a las vacunas y se determinó que los superintendentes debían vigilar el asunto.
Organismos sanitarios: elaborar mensajes para responder a esas preocupaciones.
Testigos de Jehová: se emitieron comunicaciones específicas para detener determinados mensajes contrarios, llegando a amenazar a los ancianos con opiniones diferentes.
Organismos sanitarios: combatir desinformación o “infodemia”.
Testigos de Jehová: se acusó a quienes no se vacunaban de creer en desinformación y no tener fe en lo proveniente de la organización, además de ser desconfiados y creer en teorías conspiranoicas.
Organismos sanitarios: combinar evidencia sanitaria con valores religiosos.
Testigos de Jehová: se utilizaron textos y razonamientos bíblicos solo en apariencia junto con argumentos médicos. Hubo tergiversaciones bíblicas muy graves para justificar las recomendaciones que se estaban dando.
Organismos sanitarios: favorecer la aceptación de las vacunas.
Testigos de Jehová: se expresó preferencia por que los siervos especiales se vacunaran y se presentaron reiteradamente argumentos favorables. Los que no se vacunaban eran discriminados y se los hacía sentir como si estuvieran haciendo algo malo.
Organismos sanitarios: utilizar canales en los que la comunidad confía.
Testigos de Jehová: JW Broadcasting, cartas internas, anuncios y ancianos transmitieron los mensajes. Se animaba a solo escuchar esto.
No todas estas coincidencias tienen el mismo peso. Algunas, como las reuniones virtuales, fueron comunes en innumerables instituciones. Otras son mucho más específicas: utilizar dirigentes religiosos como mensajeros sanitarios, detectar resistencia interna, responder mediante comunicaciones dirigidas a esa resistencia, integrar argumentos religiosos con recomendaciones sanitarias y favorecer activamente la vacunación.
La coincidencia no demuestra por sí sola causalidad. Pero tampoco corresponde tratar todas las explicaciones imaginables como si tuvieran el mismo peso. Cuantas más correspondencias específicas aparecen y cuanto más coinciden en tiempo y función, más razonable resulta investigar si existió una causa común, contacto, influencia, orientación o colaboración. Esta supuesta colaboración, de ser cierta, claramente podría catalogarse como adulterio espiritual, como desarrolla la Carta Abierta al Cuerpo Gobernante. Y el adulterio espiritual es una traición directa a Jehová condenada por todas las escrituras..
↑ Volver al índiceLa propia organización reconoce el valor de la prueba circunstancial
No tener una prueba directa de acuerdos entre organismos sanitarios, como se expresan en los documentos presentados, y el Cuerpo Gobernante no significa no tener evidencia. El propio libro Pastoreen el rebaño de Dios reconoce expresamente el concepto de “prueba circunstancial sólida”.
Referencia: Pastoreen el rebaño de Dios, capítulo 12, párrafos 7-9, “Prueba circunstancial sólida de inmoralidad sexual (porneía)”. El ejemplo citado corresponde específicamente al párrafo 8.
El ejemplo es muy claro: un hombre casado entra por la noche en la vivienda de otra mujer y permanece allí hasta la mañana siguiente. Nadie observa un acto sexual y él niega haber cometido adulterio. Sin embargo, después de investigar las circunstancias, el libro establece que puede existir base para formar un comité debido a la prueba circunstancial sólida.
El principio es sencillo: los ancianos no vieron directamente el acto que investigan, pero poseen hechos comprobados que, considerados conjuntamente, hacen suficientemente seria una explicación como para que el asunto no pueda descartarse.
El mismo libro aclara que esto no autoriza a convertir cualquier sospecha en culpabilidad. Hay que investigar a fondo y evaluar cuidadosamente las circunstancias. Eso es precisamente lo que proponemos aplicar aquí.
En este caso existen hechos comprobables: organismos sanitarios desarrollaron estrategias para involucrar a dirigentes religiosos, utilizar su influencia, combatir determinados mensajes y favorecer la vacunación; simultáneamente, el Cuerpo Gobernante adoptó varias conductas que presentan correspondencias concretas con ese modelo. Ademas el Cuerpo gobernante para hacer todo lo que hizo abandono enseñanzas biblicas muy claras ¿Cual fue la razón?. Hubo una causa para dejar lo correcto y adoptar lo incorrecto.
Esto no basta para declarar probado un acuerdo con la OMS. Pero sí constituye una base seria para investigar una posible relación y exigir una explicación.
↑ Volver al índicePosible adulterio espiritual y otros pecados independientes
Si llegara a demostrarse que el Cuerpo Gobernante aceptó conscientemente utilizar su autoridad espiritual al servicio de objetivos establecidos por poderes políticos o instituciones externas, especialmente si para hacerlo dejó de lado principios bíblicos, no podemos negar que esa relación constituye adulterio espiritual.
Pero hay que destacar algo fundamental: esa no es la única acusación presentada en la Carta Abierta.
Inversamente, si apareciera documentación que demostrara una colaboración externa impropia, habría que examinar tanto la posible infidelidad espiritual implicada en esa relación como cada uno de los graves pecados cometidos en la pandemia.
↑ Volver al índiceConclusión: los hechos documentados exigen una explicación
Después de examinar todos estos materiales conjuntamente, pueden separarse dos grupos de hechos.
Por un lado, está documentalmente demostrado que organismos sanitarios buscaron deliberadamente la colaboración de dirigentes religiosos, reconocieron su capacidad de influencia sobre los fieles y desarrollaron materiales para que favorecieran determinadas medidas, incluida la aceptación de las vacunas.
Por otro lado, está documentado que durante ese mismo período el Cuerpo Gobernante utilizó sus Informes, cartas, anuncios y estructura de ancianos para transmitir reiteradamente mensajes favorables a la vacunación, respondió específicamente a la oposición interna y utilizó argumentos bíblicos torcidos para justificar recomendaciones sanitarias que la Biblia no les autorizaba a dar.
La pregunta que surge no procede de una sospecha absurda: ¿qué causó esa correspondencia?
No poseemos todavía evidencia directa suficiente para afirmar que existió un acuerdo formal con la OMS. Pero la acumulación de correspondencias específicas hace que la hipótesis de algún grado de contacto, influencia, comunicación o colaboración merezca un peso considerable y deba ser investigada.
Una explicación completamente independiente de esta línea de razonamiento también tendría que responder una cuestión: ¿por qué el Cuerpo Gobernante llegó por su cuenta a desempeñar precisamente el papel que organismos sanitarios estaban pidiendo a los dirigentes religiosos, y por qué para hacerlo modificó en la práctica la aplicación de principios de conciencia individual y obediencia relativa que los Testigos de Jehová ya conocían?.¿Acaso debemos creer que ellos abandonaron principios biblicos e hicieron exactamente lo que la OMS pedia a los dirigentes religiosos sin tener ningún contacto con ellos?¿Hicieron exactamente lo que ellos querian por pura casualidad?
¿Mantuvieron representantes de la organización contactos con la OMS, CDC, HHS, gobiernos, autoridades sanitarias u organizaciones intermediarias relacionados con la respuesta religiosa al COVID-19, igual que muchos líderes religiosos de otras religiones?
¿Recibieron materiales, orientaciones o solicitudes destinadas específicamente a dirigentes religiosos para ser implementadas en la enseñanza?
¿Participaron en reuniones, programas o mecanismos de colaboración relacionados con la aceptación de las vacunas, como otras religiones?
¿Compartieron con organismos externos información acerca de preocupaciones, resistencia o aceptación existentes dentro de las congregaciones?
¿Recibieron recomendaciones acerca de cómo responder a esas preocupaciones?
¿Qué produjo el cambio en la manera de aplicar los principios de conciencia individual y obediencia relativa que anteriormente enseñaban?
Si no existió ninguna relación externa, puede decirse y demostrarse. Si existieron contactos puramente administrativos, puede explicarse su naturaleza. Si se recibieron orientaciones, puede indicarse cuáles fueron y por qué se consideró bíblicamente correcto seguirlas.
El silencio no resuelve estas preguntas.
Los requisitos bíblicos para un superintendente incluyen ser “irreprochable” y estar “libre de acusación”. Eso no significa que cualquier acusación inventada obligue a un anciano a defenderse indefinidamente. Pero cuando existen hechos objetivos suficientemente serios para sustentar una acusación, la respuesta bíblica no es ignorarla por la posición del acusado, sino investigarla.
La prominencia no concede inmunidad. Pedro era apóstol y Pablo pudo enfrentarlo cara a cara cuando consideró que su conducta estaba equivocada. Ningún cristiano queda fuera del examen de las Escrituras por ocupar una posición superior.