Quiénes somos

Hermanos que quieren volver a vivir la vida congregacional bajo Cristo como única Cabeza

Somos una comunidad en formación de hermanos y congregaciones que comparten principios fundamentales, cooperan voluntariamente y desean servir a Jehová sin colocar una autoridad humana central sobre la conciencia cristiana.

La idea es sencilla: congregaciones autónomas, unidas por la fe y el amor, que se ayudan unas a otras y utilizan herramientas comunes cuando estas resultan útiles, sin que esas herramientas gobiernen a las congregaciones.

¿Por qué existe esta comunidad?

Muchos hermanos han quedado solos o separados de sus congregaciones por diferentes cuestiones de conciencia. La pandemia de COVID-19 hizo especialmente visible este problema para quienes comenzamos esta iniciativa, pero no lo creó: ya existía antes y puede aparecer siempre que una estructura humana pretenda ocupar un lugar que corresponde a la conciencia cristiana y a la responsabilidad personal delante de Dios.

Entre quienes quedaron aislados hay hermanos que no abandonaron a Jehová ni a Cristo. Todavía desean estudiar, reunirse, predicar, enseñar, cuidar de otros y utilizar sus capacidades para servir. Esta comunidad nace para contribuir a que puedan volver a hacerlo junto a otros.

Hebreos 10:24–25 recuerda la importancia de reunirnos y estimularnos al amor y a las buenas obras. 1 Tesalonicenses 5:11 añade que los cristianos deben animarse y edificarse unos a otros.

¿Qué buscamos?

Nuestro objetivo inicial es ayudar a que hermanos que hoy están solos puedan encontrarse, fortalecerse mutuamente y, cuando existan las condiciones necesarias, formar congregaciones cristianas maduras y autónomas.

No queremos crear congregaciones permanentemente dependientes de una estructura superior. La meta es ayudar, capacitar y fortalecer hasta que cada congregación pueda asumir responsablemente su propia vida y, con el tiempo, también ayudar a otros.

Reunir → fortalecer → formar congregaciones → madurar → predicar y enseñar → ayudar a otros
Efesios 4:11–16 presenta a los distintos servicios cristianos como medios para capacitar, edificar y conducir al cuerpo hacia la madurez. 1 Corintios 12:12–27 muestra que los miembros se necesitan mutuamente y que cada uno puede aportar algo al conjunto.

¿Somos una nueva religión o una autoridad central?

No buscamos formar una nueva autoridad religiosa centralizada ni reemplazar una organización por otra. La comunidad está formada por congregaciones que conservan su responsabilidad local y reconocen a Jesucristo como su única Cabeza.

Cooperar no significa entregar la conciencia ni la responsabilidad espiritual a un organismo externo. Las herramientas comunes existen para facilitar tareas que conviene realizar juntos; no para convertirse en intermediarias entre Cristo y los creyentes.

Efesios 1:22–23 presenta a Cristo como Cabeza de la congregación. 1 Pedro 5:2–3 muestra que quienes sirven como pastores no deben enseñorearse de los hermanos.

¿Cómo pueden estar unidas congregaciones autónomas?

Autonomía no significa aislamiento. Las congregaciones pueden compartir una misma fe fundamental, ayudarse, intercambiar conocimientos y materiales, colaborar en proyectos y mantener una relación fraterna sin quedar sometidas a una jerarquía central.

Para cooperar de manera estable hace falta un lenguaje común. Por eso utilizamos un Marco común de principios y valores compartidos: no pretende reemplazar la Biblia ni convertirse en una autoridad sobre ella, sino identificar la base que permite trabajar juntos con claridad.

Colosenses 3:14 presenta el amor como un vínculo de unión. Efesios 4:3–6 relaciona la unidad cristiana con un mismo cuerpo, una misma fe y un mismo Señor.

¿Quién realiza el trabajo común?

Hermanos que ofrecen voluntariamente su tiempo, experiencia, conocimientos y capacidades. A medida que se formen congregaciones, voluntarios de esas mismas congregaciones podrán participar en investigación bíblica, enseñanza, capacitación, traducción, preparación de materiales, asistencia a grupos nuevos, administración y otros servicios útiles.

La cooperación permite que un recurso preparado por algunos pueda beneficiar a muchos. Se concentran capacidades y trabajo, no autoridad espiritual.

Sirve

Las herramientas comunes existen para ayudar a las congregaciones.

Capacita

Busca que cada congregación pueda asumir sus propias responsabilidades.

Coopera

Permite compartir capacidades, materiales y experiencia entre congregaciones.

No gobierna

Ninguna función de servicio concede autoridad espiritual sobre las congregaciones.

1 Corintios 12:28 menciona “servicios de ayuda” y capacidades para orientar. Entendemos esas funciones como recursos para fortalecer al cuerpo, no como fundamento para dominarlo.

¿Cómo evitamos que las herramientas terminen gobernando?

No suponemos que una estructura humana sea incorruptible. Precisamente por eso debe diseñarse con límites claros. La protección principal es estructural: las congregaciones son autónomas y las herramientas dependen de la cooperación voluntaria de ellas, no al revés.

Además, las herramientas comunes deben tener funciones delimitadas, transparencia y mecanismos de revisión. Si alguna se apartara de su propósito, las congregaciones deben conservar la libertad de dejar de utilizarla sin que eso les impida continuar existiendo y sirviendo como congregaciones.

Marcos 10:42–45 contrapone el dominio humano con el modelo de servicio enseñado por Jesús. 3 Juan 9–10 muestra que el deseo de tener el primer lugar puede aparecer incluso dentro de la comunidad cristiana.

¿Qué queremos demostrar con esta comunidad?

No pedimos que alguien acepte estas ideas simplemente porque las afirmamos. Queremos que puedan evaluarse por sus frutos: si es posible formar congregaciones maduras, conservar la libertad de conciencia, cooperar de manera real y mantenerse unidas por la fe y el amor sin entregar el gobierno espiritual a una autoridad humana central.

El tiempo permitirá comprobar si este modelo produce congregaciones que edifican, sirven, enseñan, cuidan a sus miembros y ayudan después a otros a hacer lo mismo.

Mateo 7:16 establece un criterio sencillo: “Por sus frutos los reconocerán”.

¿Dónde puede conocerse el proyecto con mayor profundidad?

Esta página es deliberadamente breve. La Declaración Fundacional de Propósito y Principios explica de manera continua el origen de la comunidad, el problema que intenta resolver, la propuesta congregacional, la cooperación entre congregaciones, los límites de las herramientas comunes y los resultados que esperamos producir.

Documento disponible

Declaración Fundacional de Propósito y Principios

Es el documento de referencia para comprender el origen, la intención y los principios generales de la comunidad.

Leer la Declaración Fundacional →