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Las herramientas comunes existen para ayudar a las congregaciones.
Somos una comunidad en formación de hermanos y congregaciones que comparten principios fundamentales, cooperan voluntariamente y desean servir a Jehová sin colocar una autoridad humana central sobre la conciencia cristiana.
Muchos hermanos han quedado solos o separados de sus congregaciones por diferentes cuestiones de conciencia. La pandemia de COVID-19 hizo especialmente visible este problema para quienes comenzamos esta iniciativa, pero no lo creó: ya existía antes y puede aparecer siempre que una estructura humana pretenda ocupar un lugar que corresponde a la conciencia cristiana y a la responsabilidad personal delante de Dios.
Entre quienes quedaron aislados hay hermanos que no abandonaron a Jehová ni a Cristo. Todavía desean estudiar, reunirse, predicar, enseñar, cuidar de otros y utilizar sus capacidades para servir. Esta comunidad nace para contribuir a que puedan volver a hacerlo junto a otros.
Nuestro objetivo inicial es ayudar a que hermanos que hoy están solos puedan encontrarse, fortalecerse mutuamente y, cuando existan las condiciones necesarias, formar congregaciones cristianas maduras y autónomas.
No queremos crear congregaciones permanentemente dependientes de una estructura superior. La meta es ayudar, capacitar y fortalecer hasta que cada congregación pueda asumir responsablemente su propia vida y, con el tiempo, también ayudar a otros.
No buscamos formar una nueva autoridad religiosa centralizada ni reemplazar una organización por otra. La comunidad está formada por congregaciones que conservan su responsabilidad local y reconocen a Jesucristo como su única Cabeza.
Cooperar no significa entregar la conciencia ni la responsabilidad espiritual a un organismo externo. Las herramientas comunes existen para facilitar tareas que conviene realizar juntos; no para convertirse en intermediarias entre Cristo y los creyentes.
Autonomía no significa aislamiento. Las congregaciones pueden compartir una misma fe fundamental, ayudarse, intercambiar conocimientos y materiales, colaborar en proyectos y mantener una relación fraterna sin quedar sometidas a una jerarquía central.
Para cooperar de manera estable hace falta un lenguaje común. Por eso utilizamos un Marco común de principios y valores compartidos: no pretende reemplazar la Biblia ni convertirse en una autoridad sobre ella, sino identificar la base que permite trabajar juntos con claridad.
Hermanos que ofrecen voluntariamente su tiempo, experiencia, conocimientos y capacidades. A medida que se formen congregaciones, voluntarios de esas mismas congregaciones podrán participar en investigación bíblica, enseñanza, capacitación, traducción, preparación de materiales, asistencia a grupos nuevos, administración y otros servicios útiles.
La cooperación permite que un recurso preparado por algunos pueda beneficiar a muchos. Se concentran capacidades y trabajo, no autoridad espiritual.
Las herramientas comunes existen para ayudar a las congregaciones.
Busca que cada congregación pueda asumir sus propias responsabilidades.
Permite compartir capacidades, materiales y experiencia entre congregaciones.
Ninguna función de servicio concede autoridad espiritual sobre las congregaciones.
No suponemos que una estructura humana sea incorruptible. Precisamente por eso debe diseñarse con límites claros. La protección principal es estructural: las congregaciones son autónomas y las herramientas dependen de la cooperación voluntaria de ellas, no al revés.
Además, las herramientas comunes deben tener funciones delimitadas, transparencia y mecanismos de revisión. Si alguna se apartara de su propósito, las congregaciones deben conservar la libertad de dejar de utilizarla sin que eso les impida continuar existiendo y sirviendo como congregaciones.
No pedimos que alguien acepte estas ideas simplemente porque las afirmamos. Queremos que puedan evaluarse por sus frutos: si es posible formar congregaciones maduras, conservar la libertad de conciencia, cooperar de manera real y mantenerse unidas por la fe y el amor sin entregar el gobierno espiritual a una autoridad humana central.
El tiempo permitirá comprobar si este modelo produce congregaciones que edifican, sirven, enseñan, cuidan a sus miembros y ayudan después a otros a hacer lo mismo.
Esta página es deliberadamente breve. La Declaración Fundacional de Propósito y Principios explica de manera continua el origen de la comunidad, el problema que intenta resolver, la propuesta congregacional, la cooperación entre congregaciones, los límites de las herramientas comunes y los resultados que esperamos producir.
Es el documento de referencia para comprender el origen, la intención y los principios generales de la comunidad.
Leer la Declaración Fundacional →