Documento histórico · Conciencia · pandemia

Carta abierta al Cuerpo Gobernante

Una guía para comprender qué plantea la carta, por qué hemos decidido preservarla y publicarla, y cómo está construido su razonamiento.

Esta página no reemplaza la carta completa.

Su función es permitir que cualquier hermano comprenda primero la estructura general del argumento. La versión completa permite examinar después todas las pruebas, discursos, publicaciones, cartas y textos bíblicos utilizados.

La Carta abierta al Cuerpo Gobernante

La Carta abierta al Cuerpo Gobernante es un documento enviado a la sede central y a diferentes sucursales de los Testigos de Jehová alrededor del mundo. Fue escrito por un Testigo de Jehová bajo el seudónimo Lucas1710 y constituye una crítica interna a la actuación del Cuerpo Gobernante durante la pandemia de COVID-19.

A lo largo de la carta se examinan sus declaraciones, informes, cartas e instrucciones de aquellos años y se contrastan con la Biblia y con las propias publicaciones de los Testigos de Jehová. Su argumento central es que durante la pandemia se abandonaron principios bíblicos que anteriormente habían sido enseñados por la propia organización, especialmente en cuestiones relacionadas con la conciencia cristiana, la neutralidad ante decisiones médicas, el respeto entre hermanos y los límites de la autoridad humana.

Independientemente de que el lector coincida o no con todas las conclusiones del autor, los hechos, documentos y argumentos que presenta plantean cuestiones de interés para cualquier Testigo de Jehová. Por esa y otras razónes hemos decidido preservar y publicar la carta completa, además de preparar este resumen que facilita comprender su razonamiento antes de abordar el documento original.

¿Por qué hemos decidido publicar esta carta?

1. Porque constituye un testimonio histórico que no debería olvidarse

Lo ocurrido durante la pandemia reveló un problema que consideramos especialmente importante: el peligro de conceder a hombres una obediencia que vaya más allá de lo que permiten las Escrituras.

La pandemia puede verse, en ese sentido, como una ventana hacia el futuro. Permitió observar qué puede suceder cuando instrucciones procedentes de una autoridad religiosa llegan a influir profundamente en decisiones personales de conciencia. Esta preocupación resulta todavía más relevante ante la insistencia posterior en que los hermanos deben obedecer incluso instrucciones que pudieran parecer «ilógicas», «extrañas» o «poco prácticas».

Recordar esta historia no tiene como propósito humillar a quienes participaron en aquellos acontecimientos. Reconocer los errores del pasado permite evitar que vuelvan a repetirse. La carta conserva discursos, instrucciones, cartas y razonamientos de aquel período y permite que cada lector los examine por sí mismo.

Su tono tampoco es el de una burla contra la fe de los Testigos de Jehová. Aunque en numerosos pasajes es directo y muy firme, el autor argumenta desde la Biblia y desde las propias publicaciones de la organización, apelando repetidamente al arrepentimiento y a la corrección.

Por eso consideramos importante conservar este documento: si en el futuro apareciera una situación semejante, los hermanos deberían estar preparados para examinar cualquier instrucción a la luz de las Escrituras y actuar conforme a una conciencia cristiana bien educada.

2. Porque lo que la carta advirtió terminó relacionándose con el nacimiento de este proyecto

Hacia su conclusión, la carta advierte que, si estos problemas no fueran corregidos, podrían surgir hermanos y congregaciones que decidieran rechazar doctrinas que considerasen contrarias a las Escrituras y defender su libertad cristiana.

En cierto sentido, nuestro proyecto terminó recorriendo precisamente ese camino.

No surgió simplemente de una diferencia de opinión. Entre sus causas principales están la ausencia de un reconocimiento público de los errores cometidos durante la pandemia, la creciente insistencia en la obediencia al Cuerpo Gobernante y la preocupación por el daño sufrido por numerosos hermanos.

Por eso la carta tiene para nosotros un valor adicional: documenta una parte importante de los acontecimientos y razonamientos que precedieron al surgimiento de este proyecto.

3. Porque esta carta ayudó a encontrarnos

Existe además una razón mucho más sencilla y personal.

Varios de quienes hoy participamos en este proyecto llegamos a conocernos y relacionarnos precisamente a través de esta carta.

Al leerla descubrimos que otros hermanos habían observado problemas semejantes, habían tenido inquietudes parecidas y estaban intentando analizarlas mediante las Escrituras. Lo que inicialmente fueron experiencias individuales terminó poniendo en contacto a personas que hasta entonces ni siquiera se conocían.

Por eso consideramos justo conservarla y ponerla a disposición de otros. La carta forma parte de la historia de este proyecto.

No pedimos al lector que acepte automáticamente sus conclusiones. Lo invitamos a hacer algo mucho más sencillo: leer, comprobar las fuentes, examinar los textos bíblicos y llegar a sus propias conclusiones.

¿Por qué la carta es tan larga?

La carta abierta aborda un tema muy delicado. Aunque el asunto no es complicado de entender, su extensión fue necesaria debido a la sensibilidad del tema y a la posición que ocupa el Cuerpo Gobernante entre los testigos.

Para muchos hermanos, el Cuerpo Gobernante tiene una autoridad espiritual muy elevada y sus conclusiones rara vez son examinadas críticamente. Por eso, aunque el problema pudiera resumirse en pocas páginas, una explicación breve sería fácilmente rechazada por quienes tienden a justificar o minimizar los hechos.

Numerosos hermanos ya habían enviado cartas extensas expresando sus preocupaciones y, según el autor, no obtuvieron una respuesta que resolviera los problemas planteados.

Por esta razón, el autor decidió redactar una carta ampliamente documentada y difícil de descartar sin examinar sus argumentos, abordando cada punto con detalle y respaldándolo con textos bíblicos completos, publicaciones, cartas e informes.

No obstante, esa misma extensión puede ser un obstáculo para quienes no están acostumbrados a leer textos largos. Por eso, resumir las ideas principales permite obtener primero una visión general y luego acudir al documento completo para comprobar cada argumento.

Primera forma de verlo: lógica de la carta y resumen por secciones

Este primer resumen permite comprender el recorrido general de la Carta Abierta en pocos minutos.

1. Aclaraciones

  • Se ofrecen algunos datos personales del autor y se explican las razones y objetivos del escrito.
  • Queda claro que la carta trata sobre la postura correcta ante la vacunación, es decir, la neutralidad.
  • Nadie debe imponer sus ideas sobre tratamientos médicos a los demás; es responsabilidad de cada uno decidir qué hacer.

2. Razones que dan algunos hermanos para no vacunarse

  • Se demuestra que los hermanos que deciden no vacunarse lo hacen por diferentes razones, pero todas tienen en común que son razones de conciencia.
  • No hay ninguno que rechace la vacuna por motivos políticos u otras causas, y en general no obligan a nadie a seguir su criterio.

3. La postura correcta sobre la vacunación

  • Se destaca que la postura de la organización hasta abril de 2021 era correcta, ya que mantenía la neutralidad, como se muestra en las publicaciones citadas.
  • Se razona sobre 1 Corintios 8, 10 y Romanos 14 para demostrar que los tratamientos médicos y el tema de las vacunas pueden equipararse al ejemplo bíblico de comer carne sacrificada a ídolos, lo cual está en plena consonancia con las publicaciones oficiales (en el anexo 3 se incluyen algunas conclusiones).
  • También se analiza el tema de las autoridades humanas y la conciencia, mostrando que las publicaciones enseñan que la sujeción a la autoridad es relativa.

4. Lo que el Cuerpo Gobernante hizo durante la pandemia

  • Se analiza desde los informes 6-2021 hasta 1-2022, transcribiendo discursos de miembros del Cuerpo Gobernante y mostrando repetidamente cómo se apartaron de los principios bíblicos al recomendar y presionar a los hermanos para aceptar tratamientos médicos experimentales, es decir, las vacunas contra el COVID-19.
  • Se destaca cómo se usaron manipulación y tergiversación de textos bíblicos con el objetivo de que los hermanos cedieran y anularan su propia conciencia en este asunto para someterse a las decisiones del Cuerpo Gobernante.
  • Se muestra de primera mano el efecto en las congregaciones, cómo se generaron divisiones y conflictos debido al alejamiento de las Escrituras.
  • También se analiza la carta enviada a los ancianos, que demuestra presión indebida y abandono de principios bíblicos claros.

5. Conclusiones y la prueba del tiempo

  • Se presentan las conclusiones de todo lo que hizo el Cuerpo Gobernante durante la pandemia y se muestra cómo el tiempo confirmó los resultados negativos.
  • Se citan estudios e informes que evidencian que muchos enfermaron y murieron, generando al menos culpa de sangre por negligencia por parte del Cuerpo Gobernante, además de otros pecados.

6. Pecados cometidos

  • Se enumeran los pecados cometidos por el Cuerpo Gobernante durante la pandemia, mostrando la gravedad de su conducta.
  • Estos pecados se agrupan en tres secciones y se analizan a la luz de las Escrituras:
  • Contra Jehová y Su Palabra
  • Contra Jesucristo y los hermanos
  • Contra los requisitos para superintendente
  • Se concluye que es necesario y urgente formar un comité de ancianos que ayude al Cuerpo Gobernante y lo motive al arrepentimiento.

7. Urgencia de un comité de ancianos

  • Se destacan dos discursos de Geoffrey Winder, en los que se evidencia que el Cuerpo Gobernante justifica el pecado cometido y no muestra el menor interés en pedir perdón.
  • Esto no solo provoca tropiezo en muchos hermanos, sino que coloca al Cuerpo Gobernante en una posición espiritual peligrosa, ya que el arrepentimiento es necesario para que el sacrificio de Jesucristo tenga validez para el cristiano.
  • Se ofrece una exhortación al arrepentimiento, apelando a las Escrituras y citando ejemplos bíblicos apropiados.

8. Problemas en el horizonte

  • Se analizan tres factores que contribuyeron al problema y se advierte que, si no se corrigen, traerán nuevamente dolor y sufrimiento a los hermanos.
  • Estos tres factores son:
  • 1. La amistad indebida con la bestia salvaje.
  • 2. La peligrosa doctrina de la futura instrucción “ilógica, extraña y poco práctica”.
  • 3. La explicación errónea de la identidad del esclavo fiel y prudente.
  • Se concluye que, si no hay un cambio, surgirá un conflicto interno en la organización para defender la verdad, ya que lo ocurrido durante la pandemia fue, sin duda, una apostasía infiltrada.

Segunda forma de verlo: resumen e ideas principales por capítulo

Esta segunda vista conserva el esquema temático del PDF: cada tema incluye una breve descripción y los textos bíblicos citados. Puede abrir solamente los asuntos que le interesen.

Nota: los textos siguientes reproducen el resumen del PDF. Presentan lo que la carta sostiene; la comprobación detallada de cada afirmación corresponde a la lectura de la Carta Abierta completa.
1Introducción

La introducción explica por qué el autor considera necesario dirigirse públicamente al Cuerpo Gobernante: sostiene que lo ocurrido durante la pandemia no fue un error menor que pueda simplemente pasarse por alto, sino un asunto grave que requiere reconocimiento, corrección y arrepentimiento. Aclara que no pretende juzgar las intenciones de sus miembros, sino analizar hechos y declaraciones comprobables. Como punto de partida, cuestiona la afirmación de neutralidad respecto de la vacunación y señala que diversos informes —como el Informe 10 citado— promovieron explícitamente vacunarse, utilizando la influencia espiritual del Cuerpo Gobernante sobre las congregaciones. La introducción plantea así la tesis que desarrollará el resto de la carta: examinar bíblicamente qué hizo el Cuerpo Gobernante durante la pandemia, qué responsabilidad tuvo por sus consecuencias y por qué, según el autor, el asunto exige una revisión seria y arrepentimiento.

Versículos citados: Salmo 130:3; Colosenses 3:13; Gálatas 6:1; 1 Samuel 16:7; 1 Juan 1:8-10; Hebreos 5:14; Santiago 3:1-5
2¿Por qué es pública la carta y no privada?

El autor explica que originalmente pensaba enviar la carta de manera confidencial, siguiendo el principio de Mateo 18:15-17. Sin embargo, considera que los pasos previos ya se habían cumplido: numerosos hermanos habían expresado sus objeciones directamente y las sucursales habían recibido muchas quejas, sin que, a su entender, el Cuerpo Gobernante reconociera ni corrigiera el problema. Por eso interpreta que corresponde el tercer paso mencionado por Jesús: “informárselo a la congregación”. Como precedente bíblico, recuerda que Pablo corrigió públicamente a Pedro cuando su conducta perjudicó a otros cristianos. Así, justifica hacer pública la carta porque entiende que un problema público que afectó a millones de hermanos debe poder ser conocido y examinado abiertamente por ellos, dejando que cada lector evalúe las pruebas y argumentos expuestos a la luz de las Escrituras.

Versículos citados: Mateo 18:15; Proverbios 24:11-12; Apocalipsis 21:8; Mateo 18:15-17; Jeremías 36:22-24; 2 Crónicas 25:16; Gálatas 2:11-14; 1 Juan 1:5; 1 Tesalonicenses 5:5; Mateo 10:27
3Aclaraciones

El autor aclara que la carta está escrita con respeto, amor y una intención pacífica, reconociendo los años de servicio y la edad de los miembros del Cuerpo Gobernante. Pide que la firmeza de sus argumentos no sea confundida con dureza o falta de respeto, especialmente porque en un texto escrito no puede percibirse el tono de voz y además la carta será traducida a otros idiomas. Afirma que no siente odio ni rencor, que ha orado por ellos y desea sinceramente su bien. Sin embargo, también expresa una convicción firme en lo que está exponiendo, no por confianza en sí mismo, sino porque considera que sus argumentos están respaldados por las Escrituras. Su deseo es que la carta contribuya al bien del Cuerpo Gobernante y de toda la congregación.

Versículos citados: 1 Tesalonicenses 5:12-13; 1 Timoteo 5:1-2; Salmo 16:8
4Datos personales

El autor ofrece algunos datos sobre sí mismo, no para presentarse como una autoridad, sino para explicar desde qué posición y con qué motivación escribe la carta. Señala que lleva décadas como Testigo de Jehová, que no ha abandonado su fe ni la congregación y rechaza que sus críticas puedan atribuirse a apostasía, resentimiento o al deseo de conseguir seguidores, razón por la cual además mantiene su anonimato bajo el nombre Lucas1710. Reconoce que su trayectoria personal no lo capacita por sí misma para corregir a otros y sostiene que la verdadera base para hacerlo debe ser la Palabra de Dios. Por ello afirma que procurará fundamentar la carta en las Escrituras, hablar para agradar a Dios y no a los hombres, y expresa su deseo de que el Cuerpo Gobernante reciba esa corrección como el “aceite sobre la cabeza” de Salmo 141:5: una reprensión que, aunque pueda resultar incómoda, pretende producir un bien.

Versículos citados: Hechos 20:29-30; Gálatas 6:1; 2 Timoteo 3:16-17; 1 Tesalonicenses 2:3-5; Salmo 141:5
5Postura pública respecto a la vacunación

El autor aclara que su carta no pretende ser un escrito antivacunas y distingue expresamente su posición pública de cualquier opinión personal sobre las vacunas. Su postura consiste en respetar tanto a quien decide vacunarse como a quien decide no hacerlo, entendiendo, a partir de Gálatas 6:5, que cada cristiano debe asumir personalmente la responsabilidad de sus decisiones. Explica que desde el comienzo percibió que la vacunación podía convertirse en una causa de división dentro de las congregaciones y que, por ello, procuró defender la neutralidad en cuestiones médicas y preservar la unidad por la que Jesús oró en Juan 17:20-21. Para el autor, la paz cristiana no se consigue presionando al otro para que adopte nuestras decisiones de conciencia, sino respetándolo y tratándolo con amor aun cuando piense de manera diferente.

Versículos citados: Gálatas 6:5; Juan 17:20-21
6Postura personal acerca de la vacunación

El autor distingue claramente entre su postura pública de neutralidad —respetar tanto a quien decide vacunarse como a quien decide no hacerlo— y su decisión personal de no vacunarse contra el COVID-19. Explica que llegó a esa posición durante la pandemia a partir de su desconfianza hacia las autorizaciones de emergencia, las compañías farmacéuticas, los medios de comunicación y la manera en que, según su interpretación, fueron tratados tratamientos alternativos y opiniones médicas discrepantes. Apoyándose en principios bíblicos sobre prudencia y responsabilidad personal, sostiene que investigó el asunto antes de tomar su decisión. Sin embargo, aclara que no expone estas razones para convencer a otros de que rechacen las vacunas, sino para pedir al Cuerpo Gobernante que intente comprender el razonamiento de los hermanos que decidieron no vacunarse. Esta distinción prepara el argumento de las secciones siguientes: comprender una decisión de conciencia diferente no significa compartirla, pero es necesario para preservar el respeto, la paz y la unidad de la congregación.

Versículos citados: 1 Corintios 9:20-22; Proverbios 27:12; Proverbios 14:15
7Razones que dan algunos hermanos para no vacunarse

El autor introduce las razones de conciencia que algunos hermanos expresaron para rechazar la vacunación y pide que no se presuponga que esas decisiones proceden necesariamente de rebeldía, política, credulidad, falta de fe o despreocupación por el prójimo. Aclara nuevamente que no presenta estos argumentos para convencer a otros de que los adopten, sino para que pueda comprenderse qué motiva a quienes llegaron a una decisión diferente, respetando tanto a quienes se vacunaron como a quienes decidieron no hacerlo. Invocando Santiago 1:19, pide primero escuchar y comprender antes de juzgar. La carta anuncia entonces cinco razonamientos que examinará individualmente —los argumentos del “cigarrillo”, “aborto”, “ADN”, “sacrificio” y “pharmakeia”— para posteriormente analizar a la luz de la Biblia si tales decisiones de conciencia pueden considerarse legítimas.

Versículos citados: Santiago 1:19
8El argumento del “cigarrillo”

El autor presenta el primero de los razonamientos de conciencia utilizados por algunos hermanos para rechazar la vacunación. Partiendo de 2 Corintios 7:1, compara su razonamiento con el principio empleado por los Testigos de Jehová para rechazar el tabaco: aunque la Biblia no menciona directamente el cigarrillo, se interpreta que un cristiano debe evitar aquello que considere contaminante para su cuerpo. Según el argumento expuesto, algunos hermanos aplican ese mismo principio a determinadas vacunas y, por ello, consideran que recibirlas violaría su conciencia. Mediante el ejemplo hipotético de un gobierno que obligara a fumar, el autor sostiene que la cuestión fundamental no es que los demás compartan esa interpretación, sino que reconozcan que para quien sinceramente la considera un mandato bíblico se convierte en una cuestión de conciencia ante Dios. Por eso concluye que ni el Estado ni una autoridad religiosa deberían obligarlo a actuar contra ella.

Versículos citados: 2 Corintios 7:1; Hechos 5:29; Mateo 22:21
9El argumento del “aborto”

El autor presenta una segunda razón de conciencia por la que algunos hermanos rechazan determinadas vacunas. Partiendo de Éxodo 21:22-23, sostiene que para ellos la vida del no nacido posee valor ante Dios y que, por tanto, el aborto intencional es moralmente inadmisible. A partir de allí explica que algunos hermanos consideran que la relación histórica de ciertas vacunas con líneas celulares derivadas de abortos, ya sea durante su desarrollo o determinadas pruebas, plantea un problema de conciencia. Aplicando además el principio de 1 Corintios 10:18, entienden que beneficiarse de un producto que consideran vinculado a aquello que moralmente rechazan podría hacerlos sentir partícipes de ello. El punto central del argumento, por tanto, es nuevamente la conciencia: aunque otra persona pueda llegar a una conclusión diferente, estos hermanos consideran que vacunarse en esas circunstancias contaminaría su conciencia y, relacionándolo con 2 Corintios 7:1, también su condición espiritual.

Versículos citados: Éxodo 21:22-23; 1 Corintios 10:18; 2 Corintios 7:1
10El argumento del “ADN”

El autor expone una tercera razón de conciencia basada en Salmo 139:15-16, donde algunos hermanos interpretan la referencia al “libro” de Dios como una analogía con el ADN y consideran que la información genética forma parte del diseño establecido por el Creador. El vínculo con la vacunación aparece específicamente con las vacunas de tecnología ARNm: el autor explica que estos hermanos entienden que dicha tecnología introduce instrucciones en las células y la relacionan con tecnologías de intervención genética. Desde su interpretación, temen que esto implique intervenir o modificar aquello que consideran parte de la información escrita por Dios en el organismo. Por eso se preguntan si el ser humano tiene autoridad para alterar lo que consideran el “libro de Dios”. El razonamiento se refuerza mediante textos como Apocalipsis 22:18-19, Génesis 1:11,24 y 1 Juan 2:27. El punto central de la sección no es demostrar científicamente que las vacunas de ARNm modifiquen el ADN, sino explicar por qué algunos hermanos, a partir de su comprensión de esa tecnología y de esos principios bíblicos, llegaron a considerarla incompatible con su conciencia. Para ellos, rechazarla constituye por tanto una decisión religiosa y de conciencia, no simplemente una preferencia médica.

Versículos citados: Salmo 139:15-16; Apocalipsis 22:18-19; Génesis 6:1-4; Mateo 19:5-6; Génesis 1:11; Génesis 1:24; 1 Juan 2:27; Romanos 3:4; 1 Corintios 3:19-20
11El argumento del “sacrificio”

El autor explica que algunos hermanos, basándose en 1 Corintios 10:20, percibieron durante la pandemia ciertas semejanzas con antiguas formas de presión religiosa: se pedía confiar, sacrificarse por los demás y aceptar determinadas medidas, mientras quienes se negaban podían sufrir rechazo o restricciones. La imposibilidad de acceder a ciertos lugares también les recordó la descripción de Apocalipsis 13:17 sobre no poder “comprar ni vender”, aunque aclara expresamente que no consideran que la vacuna sea la “marca de la Bestia”. La combinación de presión, control y restricciones produjo en algunos un fuerte rechazo hacia todo lo que estaba ocurriendo y la sensación de que había algo espiritualmente oscuro, idolátrico o incluso diabólico involucrado, por lo que prefirieron mantenerse apartados de aquello que su conciencia percibía como contrario a Dios.

Versículos citados: 1 Corintios 10:20; Jeremías 32:35; Apocalipsis 13:17
12El argumento de la “pharmakeia”

El autor explica que algunos hermanos relacionan la palabra griega pharmakeia, empleada en Gálatas 5:19-21 en conexión con prácticas espiritistas, con el uso antiguo de drogas asociado a brujería y ocultismo. A partir de los argumentos anteriores sobre contaminación, aborto, ADN y sacrificio, algunos llegan a considerar que recibir la vacuna contra el COVID los haría participar de algo espiritualmente impuro o relacionado con la pharmakeia. La carta aclara que esto no significa que rechacen toda medicina o todo producto farmacéutico, recordando que Lucas era médico y que Jesús reconoció la necesidad de atención médica; el punto es que, respecto de estas vacunas en particular, algunos sienten que aceptarlas equivaldría en su conciencia a participar en una “obra de la carne”, vinculándolos con idolatría o espiritismo, y por ello consideran que deben abstenerse.

Versículos citados: Gálatas 5:19-21; Colosenses 4:14; Lucas 5:31
13Conclusiones de los argumentos

El autor concluye que los argumentos anteriores permiten comprender que muchos hermanos no rechazaron la vacunación por razones políticas, rebeldía, falta de amor o despreocupación por su salud, sino porque su conciencia cristiana les hacía considerar que vacunarse podía violar principios bíblicos, contaminarlos espiritual o físicamente y hacerlos pecar contra Jehová. Desde su perspectiva, negarse a vacunarse era una decisión relacionada directamente con su adoración a Dios, comparable al derecho de un cristiano a rechazar un tratamiento médico que considera incompatible con su conciencia y escoger otro. Por eso, el autor sostiene que el verdadero asunto que debe analizarse no es si otros comparten o consideran correctos los razonamientos y convicciones que llevaron a estos hermanos a tomar esa decisión, sino si bíblicamente tenían derecho a actuar de acuerdo con su conciencia sin ser presionados, juzgados o maltratados, cuestión que pasa a examinar a continuación.

Versículos citados: 1 Pedro 1:15-16; 2 Corintios 7:1
14La postura correcta sobre la vacunación

El autor sostiene que Romanos 14 proporciona el principio bíblico fundamental para resolver la cuestión: ante asuntos de conciencia, dos cristianos pueden tomar decisiones diferentes y ambos hacerlo sinceramente para Jehová, sin que uno tenga derecho a juzgar, despreciar o imponer su decisión al otro. Compara así al cristiano que comía carne que podía haber sido ofrecida a ídolos con quien se vacuna, y al que se abstenía por conciencia con quien decide no vacunarse. Lo importante no es que ambos tomen la misma decisión, sino que cada uno pueda actuar libremente conforme a su conciencia delante de Dios y respete la conciencia del otro. Por ello concluye que vacunarse o no vacunarse, al igual que otras decisiones médicas de conciencia, no debería producir división en la congregación y que intentar imponer una de las dos posturas significaría ir “más allá de lo escrito”.

Versículos citados: Romanos 14:1-12; 1 Corintios 4:6
15El punto de vista de nuestra organización (hasta abril 2021)

El autor muestra que, hasta abril de 2021, las propias publicaciones y comunicaciones de la Organización enseñaban que las decisiones médicas, incluida la vacunación contra el COVID-19, correspondían a la conciencia individual. Cita el artículo “Eduquemos nuestra conciencia”, que indicaba que ni las sucursales ni los ancianos podían decidir cuestiones de salud por los hermanos, que no debía intentarse convencer a otros para que adoptaran la misma decisión y que presionar o juzgar podía poner en peligro la unidad de la congregación. También cita una comunicación dirigida a los ancianos en abril de 2021 que afirmaba expresamente que vacunarse era una decisión personal y que lo amoroso era respetar la conciencia de cada uno sin presionarlo. El autor deja claro que concuerda plenamente con todo lo que la Organización enseñaba hasta ese momento y considera que esa postura era correcta, equilibrada y sólidamente fundamentada en principios bíblicos como los expuestos en Romanos 14. Este punto es importante para el desarrollo posterior de la carta, porque establece cuál era la enseñanza que el propio autor aprobaba antes de analizar lo que, según sostiene, ocurrió después.

Versículos citados: Gálatas 6:5; Romanos 14:5-20; 1 Corintios 8:11-12
16El argumento de 1 Corintios 8

El autor analiza 1 Corintios 8 comparando el conflicto sobre comer alimentos sacrificados a ídolos con las diferentes decisiones de conciencia respecto de la vacunación. Su argumento central es que Pablo reconoce el derecho personal de quien come y de quien se abstiene, pero coloca el amor al hermano por encima del conocimiento y del ejercicio del propio derecho. Aplicado a la vacunación, sostiene que estar vacunado o no estarlo no determina la posición de una persona ante Dios y que debe respetarse especialmente la conciencia de quien considera que vacunarse sería incorrecto. Por ello, un hermano no debería utilizar su conocimiento, influencia o prominencia para presionar a otro a actuar contra su conciencia, pues Pablo advierte que dañar la conciencia del hermano equivale a pecar contra el hermano y contra Cristo. Finalmente, el autor aclara que el principio es recíproco: aunque el capítulo se aplica aquí especialmente a la presión sobre los no vacunados, estos también deben mostrar el mismo amor y respeto hacia quienes decidieron vacunarse.

Versículos citados: 2 Corintios 7:1; Gálatas 5:19-21; 1 Corintios 8:1-13; Lucas 17:1-2
17El argumento de 1 Corintios 10

El autor continúa la comparación entre la carne sacrificada a ídolos y la vacunación, esta vez utilizando 1 Corintios 10. Señala que Pablo advierte a quienes creían estar firmes que debían cuidarse de caer, especialmente frente a la idolatría, y les pide examinar sus decisiones teniendo en cuenta no solo si algo está permitido, sino también si es beneficioso, si edifica y cómo afecta la conciencia de los demás. Aplicándolo a la vacunación, el autor sostiene que quienes deciden vacunarse tienen derecho a hacerlo, pero deberían examinar cuidadosamente su decisión y, sobre todo, evitar presionar, ridiculizar o hacer tropezar a quienes por conciencia deciden no vacunarse. Finalmente aclara que estos principios son recíprocos: también los no vacunados deben respetar y amar a quienes se vacunan. Así, el punto central del capítulo no sería imponer una decisión médica determinada, sino subordinar las decisiones personales al respeto por la conciencia, el amor al hermano y la gloria de Dios.

Versículos citados: 1 Corintios 10:11-33; Lucas 17:1-2
18El argumento de Romanos 14

El autor analiza Romanos 14 como una confirmación especialmente clara de que las decisiones de conciencia no deben convertirse en motivo de división entre cristianos. Pablo muestra que quienes comían determinados alimentos y quienes se abstenían podían estar actuando ambos con el deseo de agradar a Dios; por eso ordena no despreciarse, no juzgarse y no poner obstáculos a la conciencia del otro, recordando que cada cristiano rendirá cuentas personalmente ante Dios. Aplicado a la vacunación, el autor sostiene que vacunados y no vacunados pueden estar sinceramente convencidos de decisiones diferentes y que el respeto debe ser recíproco. Destaca especialmente el principio de que, si una persona considera algo impuro, para ella es impuro, de modo que presionarla hasta hacerla actuar contra su conciencia podría hacerla pecar. Por eso entiende que intentar imponer una postura sobre vacunación puede perjudicar espiritualmente a un hermano y quebrantar la paz de la congregación. La conclusión central es que cada cristiano debe decidir personalmente ante Dios, mientras los demás deben respetar su conciencia, evitar hacerlo tropezar y buscar aquello que fomente la paz y la edificación mutua (Romanos 14:12, 19-23).

Versículos citados: Romanos 14:1-23
19Vacunación y autoridades humanas

El autor sostiene que, si un cristiano considera por conciencia que vacunarse sería pecar contra Jehová, ninguna autoridad humana puede obligarlo a actuar contra esa conciencia. Pero destaca especialmente que este no era simplemente su punto de vista personal: era el propio criterio que la Organización había enseñado durante décadas, apoyándose en principios como “paguen a César lo que es de César, pero a Dios lo que es de Dios” (Mateo 22:21) y “tenemos que obedecer a Dios como gobernante más bien que a los hombres” (Hechos 5:29). Las publicaciones de la Organización habían defendido expresamente que la sujeción a las autoridades es relativa y que, cuando una exigencia humana entra en conflicto con una conciencia cristiana entrenada por la Biblia, Dios tiene prioridad. El autor considera que esta posición está sólidamente fundamentada en las Escrituras, ampliamente desarrollada en las propias publicaciones de la Organización y es fácilmente comprobable consultando su Biblioteca en línea. Por lo tanto, concluye que un hermano que considerara incorrecta la vacunación tenía, según esos mismos principios previamente enseñados, el deber de no ceder a la presión de las autoridades y el derecho de utilizar los recursos legales disponibles para defender su libertad de conciencia.

Versículos citados: Mateo 22:21; Hechos 5:29; Hechos 16:37-39; Hechos 25:10-12; Éxodo 1:15-20; Éxodo 20:4-5; Daniel 3:1-18
20Resumen del punto de vista bíblico sobre la vacunación

El autor reúne aquí las conclusiones obtenidas de 1 Corintios 8, 1 Corintios 10 y Romanos 14, sosteniendo que la cuestión fundamental no es vacunarse o no vacunarse, sino respetar la conciencia cristiana y actuar con amor. Según su razonamiento, ambas decisiones pertenecen al ámbito personal y ninguna hace a un cristiano superior ante Dios. Quien considera incorrecto vacunarse no debería ser presionado a hacerlo, porque actuar contra su conciencia significaría para él pecar; del mismo modo, los principios examinados exigen evitar el desprecio, el juicio y los tropiezos entre hermanos. El autor concluye que nadie debería utilizar su autoridad, conocimiento o prominencia para imponer una decisión médica a otro cristiano, y que estos principios bíblicos deben aplicarse recíprocamente, buscando por encima de las opiniones personales la paz, el amor y el respeto a la conciencia.

Versículos citados: 1 Corintios 8:1-13; 1 Corintios 10:12-33; Romanos 14:1-23
21Problemas durante la pandemia

Después de establecer mediante Romanos 14, 1 Corintios 8 y 10 y las propias publicaciones de la Organización que las decisiones médicas pertenecen al ámbito de la conciencia personal, el autor plantea un contraste decisivo: reconoce que, si él hubiera utilizado su postura contraria a la vacunación para presionar, juzgar o cuestionar la espiritualidad de los hermanos vacunados, habría pecado y habría necesitado corrección. A continuación sostiene que él respetó ese límite, pero acusa al Cuerpo Gobernante de no haber hecho lo mismo con quienes decidieron no vacunarse. Este punto marca un giro fundamental en la carta: termina la exposición de los principios que, según el autor, debían regir la cuestión y comienza la presentación de las pruebas con las que pretende demostrar que el Cuerpo Gobernante transgredió esos mismos principios, incurriendo, según su acusación, en pecados suficientemente graves como para requerir una investigación por parte de un comité de ancianos.

Versículos citados: Romanos 14:1-10; Gálatas 6:1
22Lo que ustedes hicieron en la pandemia COVID-19

En esta sección comienza formalmente la presentación de las pruebas contra la actuación del Cuerpo Gobernante durante la pandemia. El autor aclara que no pretende juzgar sus motivaciones —incluso considera posible que creyeran estar haciendo lo correcto—, sino examinar hechos que, según afirma, pueden verificarse directamente en los Informes y programas publicados por la propia Organización. Establece como punto de partida abril de 2021, cuando una carta dirigida a los ancianos afirmaba expresamente que vacunarse era una decisión personal, que debía respetarse la conciencia de cada cristiano y que nadie debía presionar a otros para que tomaran la misma decisión. El autor considera que esta era la postura correcta y coherente con la Biblia y con las publicaciones anteriores de la Organización. A partir de este punto propone analizar cronológicamente los Informes posteriores para demostrar, utilizando las propias declaraciones públicas del Cuerpo Gobernante, si esa posición de neutralidad y respeto a la conciencia fue mantenida o abandonada.

Versículos citados: Gálatas 6:5; Santiago 1:23
23Informe 6-2021 (Samuel Frederick Herd)

El autor considera que el Informe 6 de 2021 marca el comienzo del problema, porque a su juicio el Cuerpo Gobernante abandonó la neutralidad que hasta entonces había enseñado respecto de las decisiones médicas. Señala que Samuel Herd presentó las vacunas como capaces de frenar la expansión del virus, destacó con satisfacción los altos porcentajes de vacunación en Betel y relacionó la vacunación con la posibilidad de volver a reunirse, lo que el autor interpreta como una forma indirecta de presión sobre quienes habían decidido no vacunarse por conciencia. También critica que Herd presentara solo determinados factores favorables a la vacunación —que la Organización no estaba en contra de las vacunas, la cantidad de hermanos fallecidos y las exigencias de algunos gobiernos— sin mencionar los argumentos de conciencia de los no vacunados ni la enseñanza previa sobre la sujeción relativa a las autoridades. Para el autor, mostrar solo una parte de la información y omitir la otra constituye una forma de manipulación, porque conduce al oyente hacia una decisión previamente favorecida mientras conserva la apariencia de elección personal. Concluye que este Informe se apartó de los principios bíblicos de neutralidad, respeto a la conciencia y libertad cristiana que la propia Organización había enseñado anteriormente.

Versículos citados: Romanos 14:13-14; 1 Tesalonicenses 5:21; Mateo 22:21; 1 Pedro 3:8; Deuteronomio 4:2
24Informe 7-2021 (Gerrit Lösch)

El autor sostiene que el Informe 7 de 2021 profundizó el cambio de postura iniciado en el Informe 6, en vez de corregirlo después de las quejas recibidas. Señala que Gerrit Lösch destacó que aproximadamente el 80 % de los betelitas ya estaban vacunados, afirmó que conseguir vacunas permitía “cuidar de la salud de la familia Betel” y posteriormente relacionó la unidad cristiana con seguir la guía de los “representantes de Jehová”, utilizando el ejemplo de Naamán y Eliseo para enseñar que, aunque una instrucción resulte difícil de aceptar, debe obedecerse. El autor considera especialmente grave esta argumentación porque, según él, transforma una decisión médica de conciencia en una cuestión de obediencia, unidad y sometimiento a la dirección divina, a pesar de que publicaciones anteriores de la propia Organización enseñaban que nadie debía decidir ni presionar a otros en cuestiones de salud. También critica que se asociaran las opiniones contrarias con “teorías conspiratorias” sin reconocer las razones de conciencia de los no vacunados. Para el autor, la verdadera unidad cristiana no exige uniformidad de pensamiento, sino respeto mutuo en cuestiones de conciencia; por eso concluye que este Informe utilizó la autoridad religiosa y el nombre de Dios para favorecer una determinada decisión médica, contradiciendo la neutralidad que anteriormente enseñaba la Organización.

Versículos citados: 1 Corintios 8:10-11; Efesios 4:3; 2 Timoteo 3; Filipenses 1:27; 2 Reyes 5:11-12; 2 Reyes 5:13-14; Romanos 14:5-10; 3 Juan 9-12; Gálatas 5:19-21
25Informe 8-2021 (Mark Stephen Lett)

El autor sostiene que el Informe 8 de 2021 intensificó todavía más la presión a favor de la vacunación, presentándola como un asunto de “vida o muerte” y utilizando estadísticas de hospitalizaciones, fallecimientos y reacciones adversas entre betelitas y siervos de tiempo completo para influir en la decisión de los hermanos. Critica que esos datos fueran presentados como razones para vacunarse mientras, según su argumento, se omitían deliberadamente informaciones, riesgos y objeciones que podían llevar a una decisión diferente, creando así un “falso dilema” entre vacunarse y estar protegido o no hacerlo y exponerse a morir. También cuestiona que se recurriera a Romanos 13 y a la obediencia a las autoridades civiles sin explicar igualmente la enseñanza histórica de la Organización sobre los límites de la autoridad del “César” frente a la conciencia cristiana. Finalmente, considera especialmente grave que se condicionaran ciertas actividades y libertades dentro de Betel a alcanzar porcentajes superiores al 90 % de vacunación, porque esto habría creado una fuerte presión colectiva sobre quienes no querían vacunarse. Para el autor, todo esto demuestra que ya no se estaba simplemente proporcionando información para una decisión personal, sino orientando activamente a los hermanos hacia la vacunación, en contradicción con la neutralidad y el respeto a la conciencia que la propia Organización había enseñado anteriormente.

Versículos citados: Proverbios 3:27; Romanos 13:1-7; Romanos 13:5; 1 Pedro 3:8; Salmo 116:12-14; Romanos 13:7; Romanos 1:19-20; Romanos 2:14-15; Marcos 12:17; Hechos 5:28-29
26Informe 9-2021 (David H. Splane)

En esta sección el autor analiza el Informe 9-2021 presentado por David H. Splane y la manera en que se relacionan las decisiones tomadas durante la pandemia con la guía y protección de Jehová. El autor sostiene que se utilizaron relatos bíblicos relacionados con actos de fe y protección divina para reforzar indirectamente la vacunación, creando en los hermanos la impresión de que aceptar esas instrucciones constituía una demostración de confianza y obediencia a Dios.

La sección contrasta ese razonamiento con las propias Escrituras y sostiene que una decisión médica no puede transformarse en una prueba de fe, espiritualidad o lealtad a Jehová. Para el autor, utilizar ejemplos bíblicos de intervención y protección divina de esa manera excede lo que los textos realmente enseñan y contribuyó a aumentar la presión sobre quienes, por conciencia, decidieron no vacunarse.

Versículos citados: Salmo 27:13; Salmo 32:8; 1 Corintios 14:33; Gálatas 6:5; Apocalipsis 7:9-17; Mateo 4:6; Mateo 4:7; Marcos 16:18
27Primer paréntesis – Pablo, los Gálatas y ustedes

El autor analiza la carta a los Gálatas para destacar que la prominencia o autoridad de una persona dentro de la congregación no la coloca por encima de las Escrituras ni impide que pueda ser corregida. Señala que Pablo advirtió que ni siquiera un apóstol o “un ángel del cielo” debía ser seguido si se apartaba de las buenas noticias, y utiliza especialmente el caso de Pedro: aunque era un apóstol prominente, su conducta influyó sobre otros cristianos y Pablo lo corrigió públicamente porque estaba “claramente equivocado”. El autor destaca además que Pedro no necesitó ordenar verbalmente a los demás que actuaran como él; su ejemplo y autoridad ejercieron suficiente presión para “obligarlos” indirectamente. A partir de esto establece el paralelo con el Cuerpo Gobernante: sostiene que en los Informes 6 al 9 nunca se ordenó directamente vacunarse, pero que, según su interpretación, la conducta, los comentarios y la autoridad de sus miembros transmitieron claramente un mensaje favorable a la vacunación y ejercieron presión sobre los hermanos. Finalmente, utiliza el ejemplo de Pablo y Pedro para justificar el carácter público de su propia carta: si una persona prominente comete públicamente lo que el autor considera un error y con su influencia arrastra a otros, entiende que puede y debe ser corregida públicamente, independientemente de su posición o autoridad.

Versículos citados: Gálatas 1:6-9; 2:1-8; 2:11-14; 1 Samuel 16:7
28Carta para los ancianos (27/9/2021)

El autor analiza la carta enviada a los ancianos el 27 de septiembre de 2021 y sostiene que constituye una evidencia directa de que, para ese momento, el Cuerpo Gobernante había abandonado la neutralidad que anteriormente enseñaba respecto de las decisiones médicas personales. Destaca que la carta relacionaba la vacunación con la obediencia a las “autoridades superiores”, calificaba de “preocupante” que algunos ancianos expresaran opiniones contrarias a las vacunas, les ordenaba detenerse y advertía que podrían ser considerados causantes de divisiones; además, los superintendentes de circuito debían vigilar la situación. El autor considera que para sostener esta posición se aplicaron incorrectamente textos como Romanos 13, Mateo 22:21 y 1 Pedro 2, porque, según su argumentación, la sujeción a las autoridades humanas nunca está por encima de la conciencia cristiana ni de la obediencia a Dios; precisamente Romanos 14 enseña que una persona que actúa contra su conciencia peca. También denuncia una desigualdad: mientras los ancianos favorables a vacunarse podían expresarlo públicamente, quienes manifestaban que no querían vacunarse eran cuestionados y podían ser acusados de provocar divisiones. El autor contrapone esto con su propia conducta, afirmando que, aunque personalmente no quería vacunarse, como anciano evitaba decir públicamente si estaba vacunado para no influir en la conciencia de nadie. Su conclusión es que la carta utilizó la autoridad organizacional y diversos textos bíblicos para presionar y silenciar a ancianos que ejercían una decisión de conciencia, llegando incluso a amenazarlos con consecuencias congregacionales; por eso considera especialmente grave que quienes, según él, habían abandonado la enseñanza anterior sobre neutralidad acusaran de apartarse de la enseñanza a quienes permanecían en ella. El capítulo termina señalando que esta situación todavía empeoraría a partir del Informe 10.

Versículos citados: 1 Corintios 12:25; Romanos 13:1-2, 5; Jeremías 31:33-34; Romanos 14:3-6, 22-23; 2 Corintios 11:29; 2 Pedro 3:16; Mateo 22:21; Juan 2:18-21; 1 Corintios 6:19-20; 12:12-13, 27; 2 Corintios 3:17; Santiago 3:14-16; Gálatas 6:1; Romanos 16:17; Tito 1:9; 1 Pedro 2:13-20; 2 Tesalonicenses 1:5-7; 2 Timoteo 2:12; Hechos 4:29
29Informe 10-2021 (Anthony Morris III)

El autor sostiene que el Informe 10 de 2021 marca un cambio decisivo, porque considera que hasta los informes anteriores el Cuerpo Gobernante había promovido la vacunación de manera indirecta, mientras que en este informe Anthony Morris III recomienda expresamente vacunarse contra el COVID-19. El autor contrasta esta recomendación con la posición que, según ha demostrado en las secciones anteriores, la propia Organización había enseñado durante décadas y todavía sostenía en abril de 2021: las decisiones sobre tratamientos médicos corresponden a la conciencia individual y nadie, incluidos ancianos o hermanos prominentes, debe presionar a otros para que adopten su decisión personal. Por eso entiende que el problema no consiste en que Morris personalmente haya decidido vacunarse —derecho que el autor reconoce y respeta—, sino en que utilizara su posición y un medio oficial de la Organización para recomendar a millones de hermanos una determinada decisión médica, ejerciendo así una enorme influencia sobre sus conciencias. El autor considera especialmente grave que esto ocurriera después de que hermanos y ancianos ya hubieran manifestado objeciones de conciencia y después de las advertencias dirigidas a quienes expresaban opiniones contrarias a la vacunación. En consecuencia, presenta el Informe 10 como el momento en que, según su argumentación, se abandona abiertamente la neutralidad anterior y la autoridad religiosa comienza a utilizarse directamente para orientar una decisión médica personal, algo que considera contrario a Romanos 14, 1 Corintios 8 y 10 y a las propias publicaciones anteriores de la Organización.

Versículos citados: Mateo 7:1-5; 2 Corintios 1:24; Romanos 2:24
30Informe 1-2022 (Kenneth Cook)

El autor sostiene que el Informe 1 de 2022, presentado por Kenneth Cook, continúa y refuerza la promoción de la vacunación iniciada en los informes anteriores. Cuestiona que se presenten las vacunas junto con medidas como lavarse las manos o mantener distancia como medidas incuestionables para proteger la salud, mientras —según su argumento— se ignoran otros tratamientos, posibles efectos adversos y las razones de conciencia de quienes decidieron no vacunarse. También cuestiona las cifras de mortalidad mencionadas por Cook y considera que deberían haberse analizado de manera más crítica antes de utilizarlas como argumento favorable a la vacunación.

El punto que el autor considera más grave es que el informe atribuye la resistencia a vacunarse a influencias políticas, información de Internet y al “espíritu del mundo”. Para el autor, esto tergiversa la posición de muchos hermanos que, según explicó anteriormente, rechazaban la vacunación por razones de conciencia y por su interpretación de principios bíblicos, no por motivos políticos. Considera que la entrevista incluida en el programa refuerza todavía más ese mensaje: una persona que inicialmente no quería vacunarse explica que los Informes del Cuerpo Gobernante la ayudaron a tomar “las mejores decisiones”, relacionándose esa guía con la ayuda de Jehová.

Finalmente, el autor entiende que el informe llega a vincular obedecer los Informes con mantenerse espiritualmente despierto, conservar la neutralidad y seguir las instrucciones de Jehová. Según su interpretación, esto convierte una decisión médica personal en una cuestión espiritual y ejerce una fuerte presión religiosa sobre quienes no desean vacunarse. Por eso termina planteando directamente al Cuerpo Gobernante si, después de todo lo expresado desde los informes anteriores hasta este, realmente pueden sostener que mantuvieron la neutralidad y que no promovieron la vacunación.

Versículos citados: 1 Corintios 2:12-13; Mateo 12:36-37; Lucas 5:31; Lucas 21:36
31Segundo paréntesis

El autor explica que los Informes y las instrucciones sobre la vacunación tuvieron consecuencias concretas dentro de las congregaciones: antes de ellos, hermanos vacunados y no vacunados podían mantener opiniones diferentes sin que necesariamente se produjeran conflictos, pero posteriormente muchos comenzaron a interpretar que vacunarse era la opción respaldada por el Cuerpo Gobernante y, por extensión, la opción espiritualmente correcta. Esto provocó que algunos hermanos que no querían vacunarse fueran presionados, cuestionados o considerados desobedientes, poco espirituales o influenciados por información equivocada, generándose discusiones y tensiones incluso entre ancianos, matrimonios y familias. Según el autor, una decisión que hasta entonces había sido presentada como personal y de conciencia terminó transformándose en una cuestión de obediencia y lealtad, haciendo que algunos hermanos sintieran que debían escoger entre respetar su conciencia o someterse a la presión procedente de personas con autoridad espiritual. El resultado fue precisamente aquello que las enseñanzas anteriores de la Organización pretendían evitar: conciencias perturbadas, enfrentamientos, presión sobre los hermanos y pérdida de paz y unidad dentro de las congregaciones.

Versículos citados: Gálatas 5:22-23; Lucas 6:22-23; Filipenses 1:29; Ezequiel 34:4-6; Lucas 17:1-2
32Lo que ustedes hicieron luego de la pandemia

El autor sostiene que, aunque después del Informe 1/2022 dejaron de aparecer mensajes frecuentes sobre la vacunación en los Informes, la presión sobre los hermanos no vacunados continuó mediante requisitos internos, especialmente al exigir estar completamente vacunado y con las dosis correspondientes para asistir presencialmente a determinadas escuelas teocráticas, sin ofrecer normalmente la alternativa de participar por videoconferencia. Según el autor, esto colocó particularmente a ancianos, precursores y hermanos con responsabilidades ante una fuerte presión: algunos habrían terminado vacunándose no porque hubieran cambiado su opinión o conciencia, sino para no perder las escuelas, no quedar señalados y demostrar obediencia. El autor considera especialmente grave que las cartas contemplaran excepciones por enfermedad o edad, pero no reconocieran expresamente la objeción de conciencia, y cuestiona que se transformaran recomendaciones de las autoridades sanitarias en requisitos internos obligatorios. También plantea como interrogante si estas medidas permitieron identificar indirectamente quiénes seguían sin vacunarse, aunque lo presenta como una sospecha y no como un hecho demostrado. Su conclusión es que estas normas mantuvieron el mensaje de que vacunarse era la opción esperada y correcta, exponiendo a quienes decidían lo contrario, generando presión de grupo y discriminando, según su interpretación, a hermanos por una decisión médica que anteriormente la propia Organización había definido como personal y de conciencia.

Versículos citados: Romanos 13:1-7; Mateo 22:21; 1 Corintios 6:19-20; 1 Corintios 12:12-13, 27; 1 Pedro 2:13-20; 2 Corintios 1:24; 3:17; 11:29; 2 Tesalonicenses 1:5-7; Lucas 21:36
33Conclusiones de los informes, cartas y discursos

El autor analiza la afirmación publicada en La Atalaya de julio de 2022 de que “una y otra vez ha quedado claro” que la guía recibida durante la pandemia fue “muy sabia”, y propone evaluar esa afirmación mediante el propio criterio de Jesús: “la sabiduría queda demostrada por sus resultados” y “a cada árbol se le conoce por su fruto”. A partir de ese criterio sostiene que los resultados de los Informes, cartas y discursos demostrarían precisamente lo contrario: según su análisis, se promocionó la vacunación, se dejó de respetar adecuadamente la conciencia individual y la neutralidad en cuestiones médicas, se utilizaron textos bíblicos para respaldar una determinada postura, se relacionó la vacunación con cualidades como obediencia, espiritualidad y lealtad, y se generaron presiones, divisiones, enfrentamientos y tropiezos entre hermanos, especialmente hacia quienes habían decidido no vacunarse por conciencia. Por eso rechaza que aquellas instrucciones puedan atribuirse a Jesucristo y argumenta que Jesús nunca podría guiar a sus discípulos a actuar en contra de principios bíblicos como el amor, la paz y el respeto por la conciencia. Su conclusión es que los resultados o “frutos” deben utilizarse para determinar si aquellas instrucciones realmente fueron sabias y procedían de Cristo, y sostiene que, a su juicio, esos frutos fueron negativos y contradicen la afirmación posterior de que la guía dada durante la pandemia había demostrado ser acertada.

Versículos citados: Mateo 11:19; Lucas 6:43-44; Mateo 5:17-19; Hebreos 13:5-6; Isaías 5:20-21
34Lo que probó el tiempo

El autor sostiene que el paso del tiempo permite evaluar qué ocurrió realmente durante la pandemia y quién produjo o difundió la información falsa. Su argumento central es que quienes desconfiaban de determinadas afirmaciones oficiales o decidían no vacunarse fueron frecuentemente presentados como personas expuestas a “razonamientos falsos” o información poco confiable, mientras que se alentaba a confiar en las instrucciones y fuentes oficiales. Sin embargo, según la evidencia que presenta el autor —y especialmente los contratos, documentos y datos que analiza en esta sección—, parte de la información falsa o engañosa habría procedido precisamente de canales oficiales, gobiernos, autoridades sanitarias y compañías involucradas, mientras determinados datos relevantes no se comunicaban públicamente de la misma manera. Para el autor, este punto es fundamental porque cuestiona la premisa utilizada para desacreditar a quienes tenían dudas y demuestra, según su argumentación, que ser una fuente oficial no garantiza que la información transmitida sea verdadera. A esto añade las consecuencias que aquella situación produjo dentro de las congregaciones: hermanos presionados a vacunarse pese a sus dudas o conciencia, otros señalados por no hacerlo y una vinculación entre una decisión médica personal y conceptos como obediencia, lealtad y espiritualidad. Por ello concluye que el problema no consiste únicamente en determinar retrospectivamente si las vacunas eran buenas o malas, sino en reconocer el daño producido al confiar y reproducir información oficial como si fuera incuestionable, mientras se desacreditaban las objeciones de otros y se ejercía influencia sobre decisiones que debían permanecer en el ámbito de la conciencia individual.

Versículos citados: Colosenses 2:8; Mateo 24:45; Apocalipsis 12:9; Efesios 6:11-12; Apocalipsis 13:6-8
35Pecados cometidos

El autor explica por qué considera que no puede permanecer en silencio ante los pecados que atribuye al Cuerpo Gobernante durante la pandemia y que, según sostiene, se hicieron todavía más evidentes posteriormente. Aclara que su propósito al formular estas acusaciones no sería actuar como un enemigo, sino cumplir lo que entiende como una responsabilidad bíblica de denunciar aquello que puede perjudicar a otros hermanos. Para fundamentarlo utiliza Levítico 5:1 y Proverbios 24:11, 12, argumentando que quien conoce un daño grave y pudiendo advertirlo permanece callado también adquiere responsabilidad, especialmente cuando considera que otras personas pueden resultar perjudicadas. Mediante Mateo 25:41-46 sostiene además que Jesucristo no solamente condena determinadas acciones, sino también la inacción frente al sufrimiento de sus hermanos. Finalmente recurre a Tito 1:10, 11 y 2 Tesalonicenses 3:14, 15 para defender que cuando alguien persiste en enseñar o promover algo contrario a las Escrituras debe ser corregido y, si es necesario, señalado, pero sin considerarlo un enemigo y buscando su recuperación. De este modo, esta sección funciona como introducción a las acusaciones que siguen: el autor sostiene que exponer públicamente lo ocurrido no constituye para él un acto de odio o persecución, sino una obligación de conciencia destinada a proteger a los hermanos, impedir que continúe el daño y permitir que los hechos que considera graves sean examinados y corregidos.

Versículos citados: Apocalipsis 12:10; Levítico 5:1; Proverbios 24:11-12; Mateo 25:41-46; Tito 1:10-11; 2 Tesalonicenses 3:14-15
36Contra Jehová y su Palabra

Se analizan 3 pecados: FALSA PROFECÍA; ADULTERIO ESPIRITUAL; ABANDONO DE LAS ESCRITURAS.

37Falsa profecía

El autor acusa al Cuerpo Gobernante de haber cometido “falsa profecía”, partiendo de la propia definición de Perspicacia para comprender las Escrituras: un profeta no es únicamente quien predice el futuro, sino quien transmite un mensaje atribuyéndolo a una fuente divina; por consiguiente, sostiene que atribuir a Dios un mensaje falso encajaría en la definición de falso profeta. Su argumento es que durante la pandemia se presentó la dirección sobre la vacunación como procedente de Jehová, Jesucristo o el espíritu santo y se exigió confianza y obediencia a esa dirección, cuando —según todo lo desarrollado anteriormente en la carta— las Escrituras dejaban las decisiones médicas en el ámbito de la conciencia personal. El autor considera especialmente grave que esto continuara pese a las advertencias recibidas y pese a que la propia Organización reconoce que el Cuerpo Gobernante no es inspirado ni infalible. A continuación relaciona esta conducta con las advertencias bíblicas sobre falsos maestros y falsos profetas, argumentando que estos pueden surgir dentro de la propia congregación, sustituir enseñanzas de Cristo por ideas propias y producir división y daño. También sostiene que las consecuencias sobre los hermanos constituyen los “frutos” mediante los cuales Jesús dijo que debían reconocerse tales maestros: personas presionadas, hermanos enfrentados, pérdida de confianza, tropiezos y, según la acusación del autor, incluso muertes relacionadas con decisiones tomadas bajo aquella influencia. Finalmente vincula esta acusación con la apostasía, utilizando la definición de las propias publicaciones y las normas de Pastoreen el rebaño de Dios para argumentar que difundir deliberadamente enseñanzas contrarias a la verdad bíblica y persistir después de recibir advertencias requiere corrección y puede justificar la formación de un comité judicial. Así, la tesis de esta sección no depende simplemente de que el Cuerpo Gobernante se haya equivocado, sino de algo que el autor considera mucho más grave: haber atribuido reiteradamente a Jehová una dirección que, según su argumentación, Jehová nunca dio, haber insistido en ella pese a las advertencias y haber producido con ello consecuencias graves sobre

Versículos citados: Lucas 1:70; Hechos 3:18-21; 1 Reyes 12:22; 17:1; 2 Reyes 4:9; 23:17; Jeremías 23:18; Amós 3:7; Deuteronomio 13:1-4; 18:20-22; Juan 16:13-14; Éxodo 20:7; 1 Tesalonicenses 2:3-5; 2 Pedro 2:1-2; Mateo 5:23-26; 7:15-20; 24; Lucas 17:3-5; Santiago 1:23-24; Proverbios 11:9; Hechos 20:30; 21:21; 2 Tesalonicenses 2:3; 2 Juan 7, 9-10; 2 Timoteo 2:16-19, 23-26; Judas 22-23; Tito 3:10-11
38Adulterio espiritual

El autor acusa al Cuerpo Gobernante de haber cometido “adulterio espiritual” durante la pandemia, utilizando como punto de partida la propia definición de Perspicacia, según la cual la infidelidad a Jehová y la contaminación con el sistema constituyen adulterio espiritual. Apoyándose en Santiago 4:4 e Isaías 30:1-3, establece un paralelo entre los israelitas que buscaron protección en Egipto en vez de consultar a Jehová y lo que, según su argumento, ocurrió durante la pandemia: en lugar de mantener como guía principal los principios bíblicos y respetar la conciencia individual, se adoptaron y trasladaron a las congregaciones las directrices y criterios de gobiernos y autoridades del mundo, llegando incluso a ejercer sobre los hermanos no vacunados una presión semejante a la existente fuera de la congregación. El autor considera que esto significó sustituir la dirección de Jehová por los “planes del mundo” y, por tanto, constituye una forma de infidelidad espiritual. A continuación utiliza la imagen de Babilonia la Grande y su relación con la “Bestia salvaje” de Apocalipsis 17 y 18 para destacar la gravedad que, dentro de su interpretación bíblica, tiene establecer amistad con el mundo y participar en acciones que terminan perjudicando a los siervos de Dios. El punto que busca enfatizar no es simplemente que se hayan seguido recomendaciones externas, sino que se habría utilizado la autoridad religiosa para introducirlas dentro de la congregación, atribuyéndoles respaldo espiritual y produciendo consecuencias físicas, espirituales y de conciencia sobre numerosos hermanos. Finalmente, mediante Proverbios 30:20, sostiene que continuar negando lo ocurrido en lugar de reconocerlo y arrepentirse agravaría el problema. Por ello concluye que este supuesto abandono de la confianza exclusiva en Jehová, unido a los efectos producidos sobre los hermanos, constituye un pecado grave que debería ser reconocido, investigado y corregido.

Versículos citados: Jeremías 3:8-9; 5:7-8; 9:2; 13:27; 23:10; Oseas 7:4; Mateo 12:39; Marcos 8:38; Santiago 4:4; Isaías 30:1-3; Apocalipsis 17:3-6; 18:4-8; Proverbios 30:20
39Abandono de las Escrituras

El autor sostiene que durante la pandemia se produjo un abandono de las Escrituras, al sustituir principios bíblicos sobre conciencia, amor y decisiones personales por criterios procedentes de autoridades humanas, presentándolos después como dirección de Jehová. Mediante las fuertes imágenes de Isaías sobre los dirigentes religiosos que ofrecen “alimento” espiritual contaminado, plantea una pregunta central: ¿con qué se alimentó realmente a las ovejas de Cristo durante la pandemia? Finalmente contrapone las enseñanzas humanas con la “roca” de las palabras de Jesús e invita a analizar si las instrucciones dadas estuvieron verdaderamente fundamentadas en Cristo o en la sabiduría del mundo.

Versículos citados: Isaías 28:1, 7-8, 9-10, 14-19; Isaías 29:9-10, 13; Malaquías 1:6-8; Salmo 23:1-2; Marcos 13:14; Mateo 7:24-29; Juan 21:17
40Contra Jesucristo y los hermanos

Se analizan 3 pecados: promoción de la idolatría, falta de amor y culpa de sangre, con ejemplos de las Escrituras.

41Promoción de la idolatría

El autor sostiene que la presión ejercida sobre hermanos que no querían vacunarse por razones de conciencia los llevó, en algunos casos, a actuar contra lo que creían correcto y, por lo tanto, a pecar contra su propia conciencia. A partir de 1 Corintios 8, compara esta situación con inducir a un hermano a comer alimentos sacrificados a ídolos y desarrolla dos precedentes bíblicos: Jezabel en Tiatira, cuyas enseñanzas llevaron a otros a la idolatría, y Aarón y el becerro de oro, donde la autoridad, la mayoría y la afirmación de estar actuando para Jehová no convirtieron en correcta una conducta contraria a sus mandamientos. El punto central es que nadie debe permitir que una autoridad humana o religiosa sustituya su responsabilidad personal ante Dios y su conciencia, y que quien utiliza su influencia para hacer que otros actúen contra ella carga también con responsabilidad por el daño causado.

Versículos citados: 1 Corintios 8:10-12; 1 Pedro 3:18; Jeremías 31:33-34; Apocalipsis 2:18-23; Génesis 3:13; Santiago 4:17; Hebreos 13:8; Salmo 50:21; Éxodo 20:1-6; 20:22-23; 23:2; 24:7-8; 32:1-10; 1 Corintios 3:17; 10:1-7; Deuteronomio 9:20; Romanos 14:13-15
42Falta de amor

El autor sostiene que uno de los efectos más graves de las instrucciones dadas durante la pandemia fue la falta de amor hacia los hermanos, especialmente hacia quienes tenían objeciones de conciencia. Mediante la parábola del buen samaritano, plantea que el verdadero amor no consiste simplemente en afirmar que se ama, sino en atender, reparar y ayudar a quienes han resultado heridos. Según su argumento, muchos hermanos sufrieron consecuencias espirituales, emocionales, familiares y físicas, mientras que sus reclamos fueron ignorados o silenciados. La sección también examina el trato recibido por quienes cuestionaron públicamente las instrucciones y utiliza varios ejemplos bíblicos para plantear una pregunta fundamental: ¿cómo debería actuar una organización cristiana cuando sus propias decisiones han causado daño a algunos de sus hermanos?

Versículos citados: Juan 15:12; 1 Juan 3:10-18; Romanos 14:15; Gálatas 5:19-21; Lucas 10:29-37; 1 Timoteo 1:18-19; 2 Timoteo 1:13-14; Romanos 12:1; Mateo 5:21-22; Mateo 23:30, 34-39; Salmo 141:5; 2 Corintios 13:5
43Culpa de sangre

El autor sostiene que el Cuerpo Gobernante habría incurrido en culpa de sangre, no porque atribuya necesariamente una intención de causar daño, sino porque la Biblia también establece responsabilidad cuando una persona conoce un peligro, tiene capacidad para prevenirlo y no toma las precauciones necesarias. Mediante diversos ejemplos bíblicos, argumenta que quienes ejercen autoridad cargan con una responsabilidad mayor por las consecuencias previsibles de sus decisiones. Aplicando este principio a la pandemia, sostiene que se promovieron tratamientos médicos y se ejerció influencia sobre millones de hermanos mientras existían riesgos, controversias y advertencias, y contrasta esa conducta con las propias declaraciones de JW.org que asignan al individuo la responsabilidad por sus decisiones médicas. La sección invita así a examinar una cuestión fundamental: ¿quién carga con la responsabilidad cuando una autoridad influye decisivamente en una elección médica y posteriormente esa elección produce daños graves o la muerte?

Versículos citados: Éxodo 20:13; 1 Juan 3:15; Deuteronomio 22:8; Éxodo 21:28-29; Éxodo 22:6; Deuteronomio 19:4-6; Números 35:6-25; Deuteronomio 17:8-9; 2 Crónicas 19:10; Deuteronomio 21:1-9, 7; Isaías 42:19-20; Mateo 23:24; Proverbios 2:11; Éxodo 21:22-23; Mateo 24:21-22; Isaías 26:21; Apocalipsis 17:5-6; Apocalipsis 18:24; Isaías 9:6; Jeremías 2:34; Romanos 12:1; Marcos 12:14
44Contra los requisitos para superintendente

El autor analiza los requisitos bíblicos para ser superintendente expuestos en 1 Timoteo 3 y Tito 1 y sostiene que deben aplicarse también a quienes ejercen la máxima autoridad dentro de la Organización. A partir de requisitos como ser irreprochable, libre de acusación, razonable, justo, leal, tener buen juicio, estar capacitado para enseñar y contar con una buena reputación, confronta cada uno con la conducta que atribuye al Cuerpo Gobernante durante la pandemia. El argumento central es sencillo: si un anciano de congregación puede perder sus responsabilidades por dejar de cumplir estos requisitos, quienes se presentan como mayordomos responsables de toda la congregación deberían estar sujetos al mismo criterio, y con mayor razón cuando existen acusaciones públicas y numerosos hermanos afirman haber sido perjudicados por sus decisiones.

Versículos citados: 1 Timoteo 3:1-7; Tito 1:6-9; Lucas 12:47-48; Romanos 12:3; Romanos 12:16; Tito 2:7-8; Tito 2:1-10; 2 Corintios 11:20; 2 Corintios 11:6; 1 Timoteo 3:15; Romanos 12:13; Hebreos 13:2; 3 Juan 5-8; Santiago 2:14-17; 1 Pedro 5:3; 1 Corintios 2:1-5; 1 Corintios 2:13; Tito 1:9; 2 Timoteo 2:23-26; Hechos 20:18-21; Hechos 20:26-27
45Necesidad urgente de un comité judicial

El autor sostiene que, después de todo lo expuesto, la situación ya no puede resolverse simplemente con explicaciones generales, sino que requiere la intervención de un comité de ancianos maduros y espirituales que investigue los hechos, las advertencias recibidas, las razones por las que se rechazaron determinados argumentos bíblicos, los vínculos con autoridades externas y la ausencia de arrepentimiento posterior. La finalidad que plantea no es solo determinar responsabilidades, sino comprender qué ocurrió, ayudar a corregirlo y establecer medidas para que algo semejante no vuelva a repetirse. La sección concluye enfatizando que, desde el punto de vista bíblico que desarrolla el autor, los pecados graves no desaparecen por el paso del tiempo y requieren arrepentimiento verdadero y un cambio de conducta.

Versículos citados: Hechos 3:19
46Por qué no envié una carta antes

El autor explica por qué esperó más de dos años antes de escribir esta carta. Siguiendo el ejemplo de Elihú, prefirió guardar silencio y confiar en que hermanos de mayor experiencia señalarían los problemas y que estos terminarían corrigiéndose. Sin embargo, sostiene que las numerosas advertencias recibidas no produjeron ese cambio. Finalmente, ciertos discursos posteriores de Jeffrey Winder se convirtieron en el motivo decisivo para romper su silencio, pues considera que introducen un problema todavía más grave que los analizados hasta aquí. La sección sirve así de puente para explicar por qué la carta aparece ahora y qué fue exactamente lo que desencadenó su redacción.

Versículos citados: Job 32:4-7
47Jeffrey Winder: Ser modestos beneficia a los demás

Jeffrey Winder explica que la modestia exige reconocer los límites de nuestra autoridad, no ir más allá de lo escrito y basar los consejos en principios bíblicos. En cuestiones médicas afirma expresamente que cada cristiano debe decidir por sí mismo qué tratamiento seguir, que debemos respetar esa decisión y apoyarlo sea cual sea.

El autor sostiene que estas enseñanzas contradicen la actuación del Cuerpo Gobernante durante la pandemia. Según su argumentación, entonces se promovió la vacunación, se sobrepasaron los límites de autoridad y se presionó a quienes tomaban una decisión diferente. Por eso considera especialmente grave que ahora se enseñen precisamente los principios que, a su juicio, fueron abandonados cuando existía presión externa.

La sección concluye planteando una cuestión central: ¿con qué autoridad moral pueden enseñar ahora respeto por la conciencia, modestia y libertad en decisiones médicas sin reconocer primero lo ocurrido y arrepentirse?

Versículos citados: 1 Corintios 4:6; Gálatas 2:18; Apocalipsis 16:15; 2 Timoteo 4:1-2; Gálatas 6:12; Salmo 50:16-23; Proverbios 3:32
48Jeffrey Winder: ¿Cómo se hace cada vez más brillante la luz?

El autor analiza el discurso de Jeffrey Winder sobre cómo “la luz se hace cada vez más brillante” y cuestiona especialmente la afirmación de que no es necesario disculparse por errores anteriores porque Jehová revela progresivamente la verdad. Su argumento central es que los errores humanos no deberían atribuirse a Jehová ni presentarse como parte de su guía, especialmente cuando determinadas instrucciones produjeron consecuencias sobre otras personas. La sección también critica que se reconozca la posibilidad de equivocarse pero, al mismo tiempo, se rechace la necesidad de asumir responsabilidad, pedir perdón y reparar el daño. Para el autor, esta manera de razonar termina trasladando a Dios la responsabilidad por decisiones humanas, y ese es precisamente el punto que considera más grave y que finalmente lo impulsó a escribir la carta.

Versículos citados: Proverbios 4:18; Romanos 9:20; Salmo 139; 1 Juan 1:5; Proverbios 4:19; Isaías 40:26; Éxodo 32:21-24; Deuteronomio 32:3-5; Hechos 12:21-23; Génesis 3:12; Lucas 16:27-31; Mateo 5:23-24; 2 Tesalonicenses 2:3-5; 1 Corintios 3:16-17; Mateo 23:6-12; Apocalipsis 22:8-9; Hechos 10:25-26; Hechos 14:11-16; Proverbios 6:16-19; Apocalipsis 14:4; Apocalipsis 3:17-18; Lucas 6:39
49Efecto en los hermanos

El autor se concentra en el efecto que las decisiones y discursos del Cuerpo Gobernante habrían producido en los hermanos. Presenta el caso hipotético de alguien que, pese a sus dudas, termina vacunándose porque cree que obedecer las instrucciones equivale a obedecer a Jehová, y plantea el profundo conflicto que podría experimentar posteriormente si atribuyera graves daños familiares a aquella decisión y después escuchara que quienes influyeron sobre él no consideran necesario disculparse por sus errores.

Luego utiliza el relato de Balaam y su burra como comparación: los hermanos que advirtieron del peligro serían como la burra que veía algo que Balaam no veía y que, en vez de ser escuchada, recibió golpes. Según el autor, muchos hermanos intentaron advertir mediante cartas y objeciones, pero fueron presionados, descalificados o terminaron alejándose. La sección invita así a considerar cómo se sienten quienes creen haber sido heridos, ignorados y posteriormente privados incluso de un reconocimiento del error, y sostiene que la ausencia de arrepentimiento aumenta el riesgo de que problemas semejantes vuelvan a producirse.

Versículos citados: Mateo 5:23-26; Mateo 5:40; 2 Pedro 2:15-16; Números 22:22-31; Lucas 10:16; Números 22:34
50Necesidad urgente de arrepentimiento público

Después de un extenso señalamiento de errores , el dirección de la carta cambia: el autor deja claro que su objetivo no es humillar ni destruir a los miembros del Cuerpo Gobernante, sino lograr que reconozcan sus errores, se arrepientan y puedan ser perdonados. Sostiene que tanto Jehová como los hermanos desean su recuperación y presenta numerosos ejemplos bíblicos para mostrar que incluso pecados graves pueden ser borrados cuando existe arrepentimiento sincero, confesión y reparación del daño. La sección culmina con un llamamiento urgente a un arrepentimiento público, proporcional al carácter público que el autor atribuye a los errores cometidos, insistiendo en que reconocerlos no significaría su destrucción, sino la posibilidad de restaurar la paz, recuperar a quienes fueron dañados y evitar consecuencias futuras.

Versículos citados: 2 Corintios 10:4-5; Efesios 6:17; Deuteronomio 25:3; Eclesiastés 3:3; Mateo 5:23-26; Hechos 3:19; Isaías 1:18; 1 Pedro 5:6; Salmo 51:17; Joel 2:12-17; Zacarías 1:3; Isaías 41:10; Mateo 3:8; Salmo 51:1-3; Salmo 2:10-12; Apocalipsis 14:4; Isaías 55:6; 2 Pedro 3:9; Hebreos 12:1; Tito 1:7-9; 1 Corintios 4:6; Romanos 14
51Problemas en el horizonte

Advierte que, de no arrepentirse, vendrán mayores dificultades por tres problemas evidenciados en la pandemia.

52Amistad indebida con la bestia salvaje

El autor analiza lo que considera una relación peligrosamente estrecha con organismos internacionales vinculados a la ONU, organización que, según la interpretación profética utilizada en la carta, está relacionada con la “bestia salvaje” de Apocalipsis. A partir de escenas y símbolos empleados en una producción audiovisual, así como de la actuación durante la pandemia y la adopción de recomendaciones de la OMS, plantea si se está desarrollando una confianza y cooperación incompatibles con la neutralidad cristiana. La sección advierte que lo ocurrido durante la pandemia podría convertirse en un precedente peligroso para el futuro: si los cristianos se acostumbran a confiar en estas instituciones y seguir sus directrices, podrían encontrarse menos preparados para rechazarlas cuando sus exigencias entren directamente en conflicto con la obediencia a Dios.

Versículos citados: 2 Corintios 6:14-18; Apocalipsis 12:9; 13:13-14; 19:20; Lucas 12:2; 2 Timoteo 1:7-8; Mateo 6:24; Éxodo 23:13; Santiago 4:4; Proverbios 13:20; Lucas 15:20; Judas 1:23
53La peligrosa doctrina de la futura instrucción “ilógica, extraña y poco práctica”

El autor cuestiona la enseñanza repetida de que en el futuro los cristianos podrían recibir de la organización instrucciones que parezcan “extrañas, poco prácticas o ilógicas” y deban obedecerlas sin cuestionarlas. Frente a esto, argumenta que la Biblia enseña precisamente a utilizar la conciencia, la capacidad de razonar y el conocimiento de las Escrituras para reconocer la “voz” de Cristo y rechazar enseñanzas extrañas, incluso cuando procedan de personas con autoridad. Según el autor, la pandemia mostró el peligro práctico de acostumbrar a millones de hermanos a obedecer de esta manera, especialmente porque el propio Cuerpo Gobernante reconoce que no es infalible y puede equivocarse. La preocupación central de la sección mira hacia el futuro: si unos pocos dirigentes pueden equivocarse, enseñar a millones de personas que deben seguirlos incluso cuando una instrucción les resulte contraria a su razonamiento o conciencia podría convertir la obediencia ciega en una grave vulnerabilidad para toda la congregación.

Versículos citados: Juan 16:13-14; Romanos 2:14-15; 1 Timoteo 4:2; Juan 10:2-6; Isaías 30:21; Salmo 23:1; Gálatas 1:8; Hebreos 13:8-9; Romanos 12:1-2; 1 Pedro 2:2; Mateo 11:19; 2 Timoteo 1:13; Lucas 16:10; Mateo 24:24
54La explicación de la identidad del esclavo fiel y prudente

El autor analiza la enseñanza sobre la identidad del “esclavo fiel y prudente” y sostiene que las ilustraciones de Jesús sobre esclavos, talentos y minas transmiten un mismo principio: cada discípulo de Cristo debe administrar fielmente aquello que se le ha confiado y finalmente rendirá cuentas personalmente ante Jesús. Desde esta perspectiva, advierte sobre el peligro de atribuir a un pequeño grupo una autoridad especial como conducto exclusivo de Dios, pues esto puede llevar a los hermanos a considerar sus instrucciones como procedentes directamente de Jehová, algo que, según el autor, quedó especialmente expuesto durante la pandemia. La sección concluye destacando que Jesucristo es el verdadero cabeza y guía de los cristianos y el único a quien corresponde obediencia incondicional.

Versículos citados: Números 12:1-10; Deuteronomio 18:15-22; Proverbios 4:18; Mateo 23:2; Mateo 23:8-12; Mateo 24:45-51; Mateo 25:14-30; Lucas 12:42-48; Lucas 14:8-11; Lucas 19:11-27; Hechos 3:19-23; 1 Corintios 2:6-16; 1 Corintios 4:7; Efesios 4:8-20; 1 Pedro 4:10-11; 1 Pedro 5:1-4; Tito 1:5-7; Apocalipsis 14:14
55¿Guerra o paz en la congregación?

En el cierre de la carta, el autor presenta dos caminos posibles: la paz mediante el reconocimiento de los errores, el arrepentimiento y la reconciliación, o un conflicto dentro de la congregación si vuelven a imponerse enseñanzas y decisiones que muchos hermanos consideran contrarias a las Escrituras y a su conciencia. Declara que su lealtad fundamental pertenece a Jehová y Jesucristo, no a dirigentes humanos, y que continuará defendiendo lo que entiende como verdad bíblica aun frente a posibles consecuencias personales. Finalmente dirige palabras a vacunados y no vacunados, llamando a investigar, respetar las decisiones de conciencia y evitar el rencor, y concluye expresando su esperanza de que la congregación pueda permanecer unida bajo la autoridad de Dios y de Cristo y que los errores del pasado no vuelvan a repetirse.

Versículos citados: Deuteronomio 30:19; Josué 24:15; Lucas 19:40; Romanos 11:21; Daniel 5:25-28; Gálatas 4:16; Proverbios 17:13; Judas 1:3-4; 2 Timoteo 2:3; Hechos 20:26-27; 1 Tesalonicenses 5:21; Santiago 1:20; Ezequiel 34:15-16; 1 Reyes 19:18-21; Mateo 5:10-12; Salmo 112:7; Judas 1:24-25
56ANEXO 1 — Carta enviada a todos los betelitas y siervos de tiempo completo para presionarlos a vacunarse

Este anexo reproduce una carta del Cuerpo Gobernante del 6 de agosto de 2021 dirigida a betelitas y otros siervos especiales de tiempo completo, en la que, aunque se afirma que vacunarse era una decisión personal, se expresa claramente la preferencia de que todos se vacunaran si fuera posible. La carta utiliza como argumentos las muertes por COVID-19, datos sobre hospitalizaciones, la ausencia declarada de reacciones adversas graves entre los betelitas vacunados y las posibles restricciones que podrían afectar las asignaciones y oportunidades de servicio de quienes permanecieran sin vacunar. Finalmente, se informa que el Departamento de Atención Médica se pondría en contacto con cada destinatario para conocer su estado de vacunación, mostrando de manera directa el grado de presión institucional que el autor viene señalando a lo largo de la carta.

57ANEXO 2 — Carta para presionar a los ancianos a vacunarse

Este anexo reproduce una carta dirigida a los ancianos del 27 de septiembre de 2021. En ella se expresa preocupación porque algunos ancianos manifestaban opiniones contrarias a las vacunas contra el COVID-19 y se les ordena dejar de expresar esas opiniones, relacionando esa conducta con la posibilidad de causar divisiones en la congregación. También se indica que los superintendentes de circuito vigilarían la situación y que los cuerpos de ancianos debían reunirse esa misma semana para analizar las instrucciones. El documento constituye una evidencia directa de la presión ejercida sobre los ancianos para que no manifestaran públicamente una postura contraria a la vacunación, aun cuando la vacunación se presentaba oficialmente como una decisión personal.

58ANEXO 3 — Carta enviada a diferentes sucursales del mundo

Este anexo documenta el envío formal de la carta abierta a la sede central de los Testigos de Jehová en Estados Unidos y a distintas sucursales del mundo. La carta de presentación explica por qué el autor dirige la acusación al Departamento de Servicio y solicita que se investigue la actuación del Cuerpo Gobernante durante la pandemia conforme a los mismos procedimientos y criterios establecidos en el libro Pastoreen. El autor aclara que no atribuye malas intenciones ni promueve una postura antivacunas, sino que sostiene que debe respetarse la decisión médica individual y que las posibles consecuencias de las decisiones tomadas deben investigarse independientemente de las intenciones. Finalmente, deja constancia de que el material fue enviado para que las acusaciones y pruebas desarrolladas en la carta llegaran formalmente al Cuerpo Gobernante y fueran examinadas.

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Estos dos resúmenes permiten entender qué se acusa y cómo se organiza el razonamiento, pero no contienen todas las pruebas. La versión completa incluirá el texto íntegro, organizado mediante un índice para poder navegar directamente a cada sección.

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