Sección 0
MARCO GENERAL (versión actualizada)
0.1 — Propósito del Documento
El presente documento, Marco Común de Principios y Valores Compartidos, tiene como propósito:
• Presentar de manera clara y bíblica las enseñanzas fundamentales que sirven como base común para los hermanos y congregaciones que voluntariamente utilizan este Marco, para que cada persona pueda comprenderlas y aplicarlas con libertad y responsabilidad.
• Clasificar los distintos temas doctrinales, distinguiéndolos entre sí a fin de promover una comprensión equilibrada y evitar dogmatismos innecesarios.
• Favorecer un ambiente de respeto y diálogo, evitando discusiones estériles, imposiciones personales o interpretaciones rígidas que puedan generar división.
• Acompañar la autonomía de cada congregación, ofreciendo una guía doctrinal que sirve de apoyo y referencia, sin establecer jerarquías ni mecanismos de control.
• Fortalecer la unidad cristiana, edificada sobre la verdad bíblica y el amor fraternal, reconociendo la diversidad y buscando siempre la paz.
Este documento no reemplaza a la Biblia. Su función es simplemente ordenar y clasificar sus enseñanzas para facilitar un uso responsable, edificante y respetuoso de las consciencias.
0.2 — Clasificación de enseñanzas
Toda enseñanza tratada en este documento se clasifica en una de las siguientes categorías:
0.2.1 — Verdad Básica (VB)
Son aquellas enseñanzas claras, centrales y no ambiguas de las Escrituras. Constituyen el núcleo de la fe cristiana y no dependen de interpretaciones personales ni de opiniones particulares.
Estas verdades ofrecen un punto común de unidad para todas las congregaciones. Por su carácter fundamental, no se discuten ni se relativizan dentro de la comunidad cristiana; cualquier enseñanza que contradiga estos principios se considera una desviación del mensaje bíblico.
Fundamento bíblico
“Un solo Señor, una sola fe.” — Efesios 4:4–6
“Retén la forma de las sanas palabras.” — 2 Timoteo 1:13
“Nadie puede poner otro fundamento que Jesucristo.” — 1 Corintios 3:11
“Si alguno enseña otra doctrina… apártate.” — 1 Timoteo 6:3–5
Uso dentro de la congregación:
• No se debaten públicamente, para preservar la unidad y evitar confusiones.
• Si surge un planteo bíblico serio, pueden revisarse mediante un proceso formal, transparente y respetuoso, que garantice que toda evaluación sea basada únicamente en las Escrituras.
0.2.2 — Asunto de Conciencia (AC)
Los asuntos de conciencia son temas en los que la Biblia no establece un mandato específico o permite distintas aplicaciones según la madurez espiritual, la experiencia y la sensibilidad de cada creyente.
En estas áreas, cada cristiano decide delante de Dios, procurando actuar con sinceridad, responsabilidad y respeto hacia los demás, sin imponer su punto de vista personal.
Fundamento bíblico
“Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente.” — Romanos 14:5
“¿Por qué juzgas a tu hermano?” — Romanos 14:10
“Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.” — 2 Corintios 3:17
“Todo me es lícito, pero no todo conviene.” — 1 Corintios 10:23
Uso dentro de la congregación:
• No se juzga, presiona ni critica a quienes eligen una aplicación distinta.
• La unidad se mantiene respetando la libertad individual y la diversidad de experiencias.
• Estos temas ponen a prueba el interior de cada persona, ya que invitan a regirse por principios bíblicos, por la ley escrita en el corazón y por un auténtico amor hacia los demás.
• En los asuntos de conciencia, la madurez cristiana se manifiesta en la capacidad de decidir con humildad y de convivir con quienes llegan a conclusiones diferentes.
0.2.3 — Asunto No Definido por la Escritura (ND)
Estos temas incluyen textos proféticos, simbólicos o de difícil interpretación, donde la Biblia no provee suficiente información para establecer una doctrina definitiva.
En estas áreas es posible que existan varias interpretaciones válidas, siempre que respeten las verdades esenciales de la fe y no entren en conflicto con ellas.
Fundamento bíblico
“Ahora vemos por espejo, oscuramente.” — 1 Corintios 13:12
“Hay cosas difíciles de entender.” — 2 Pedro 3:16
“Evita cuestiones necias… porque engendran contiendas.” — 2 Timoteo 2:23
Uso dentro de la congregación:
• Se fomenta el estudio respetuoso, pero ninguna interpretación debe presentarse como verdad absoluta.
• No deben convertirse en motivo de divisiones, polémicas o juicios entre hermanos.
• Se busca que estas conversaciones edifiquen, amplíen la comprensión espiritual y mantengan siempre un espíritu de humildad, prudencia y amor.
0.2.4 — Asunto de Consenso Comunitario (CC)
El consenso se refiere a acuerdos prácticos y no doctrinales. Pueden ser acuerdos locales, adoptados por una congregación para resolver sus propios asuntos, o acuerdos comunes, adoptados voluntariamente por varias congregaciones para facilitar la cooperación y coordinar objetivos compartidos.
Estos acuerdos crean un marco compartido que favorece la unidad, el orden y la colaboración.
Incluyen, por ejemplo: horarios, métodos de reunión, planificación del servicio, turnos, criterios administrativos y otros asuntos que, aunque no están definidos explícitamente en las Escrituras, requieren una decisión colectiva para mantener la armonía y el buen funcionamiento.
Estos acuerdos no tienen carácter doctrinal y pueden modificarse cuando sea necesario, según las circunstancias y las necesidades de la comunidad.
Fundamento bíblico
“Pareció bien al Espíritu Santo y a nosotros…” — Hechos 15:28
“Hágase todo decentemente y con orden.” — 1 Corintios 14:40
Ceder por paz y unidad
“Busquen la paz con todos.” — Hebreos 12:14
“Mientras dependa de ustedes, estén en paz con todos.” — Romanos 12:18
“Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.” — Efesios 4:3
“Cada uno complazca a su prójimo para edificación.” — Romanos 15:2
Uso dentro de las congregaciones y en la cooperación común:
• Como comunidad procuramos elegir las alternativas que
mejor contribuyan a la paz, la unidad y la edificación mutua.
• No constituyen doctrina; son acuerdos prácticos adoptados por consenso para servir mejor a la comunidad.
0.3 — Cómo usar este documento
• Cada tema está claramente identificado con su categoría al inicio de su sección, para facilitar su comprensión y su uso adecuado.
• Por consenso previo ningún tema debería enseñarse más allá de la categoría que le corresponde, respetando los límites entre lo esencial, lo permitido y lo no definido, tal como fue aceptado libremente al adoptar este documento.
• Los asuntos de conciencia y los temas no definidos se presentan sin dogmatismo, fomentando un espíritu de respeto, diálogo y libertad cristiana.
• Las doctrinas fundamentales se procuran preservar y compartir de manera uniforme en todas las congregaciones que voluntariamente adoptan este marco, como expresión de una base común de unidad en la fe.
0.4 — Qué NO es este documento
Este documento NO ES:
un credo obligatorio,
una herramienta de control doctrinal,
un catecismo religioso,
un sistema de supervisión sobre congregaciones,
una autoridad superior a la Escritura,
una lista de opiniones convertidas en mandamientos,
ni una base para excluir a creyentes por diferencias menores.
Este documento funciona como guía orientativa y herramienta de servicio, no como una autoridad eclesiástica ni como un sustituto de las Escrituras.
Su propósito es proteger la libertad cristiana, evitar contiendas (2 Timoteo 2:23–24) y ayudar a mantener el enfoque en aquello que la comunidad ha reconocido como esencial.
El uso de este Marco es voluntario. Las personas y congregaciones que deciden utilizarlo reconocen sus principios comunes, respetan la clasificación asignada a cada tema y procuran actuar de manera coherente con ella. Esto no significa considerar infalibles sus conclusiones ni atribuirles autoridad por encima de las Escrituras. Toda conclusión humana puede ser examinada y, cuando existan razones bíblicas suficientes, revisada.
Compartir un marco implica necesariamente compartir una base común. Por eso, cuando una persona o congregación llega a una conclusión diferente sobre alguno de sus puntos, puede expresarla, presentar sus razones y promover su revisión por los mecanismos previstos para ello. Una diferencia, por sí misma, no rompe la unidad ni convierte a quien la plantea en opositor.
El desacuerdo tampoco pone fin automáticamente a la cooperación. Sin embargo, si después del diálogo y la revisión correspondiente una persona o congregación concluye que ya no comparte una Verdad Básica o alguno de los principios indispensables que hacen posible el trabajo conjunto, debe reconocerse con honestidad que ya no es posible continuar cooperando bajo el mismo Marco.
Esto no constituye una expulsión, un castigo ni una declaración de que esa persona haya dejado necesariamente de ser cristiana. Tampoco autoriza a romper vínculos personales o familiares. Significa únicamente que ya no existe la base necesaria para desarrollar conjuntamente aquellas actividades que dependen de ese acuerdo común.
La persona o congregación conserva plena libertad para continuar su camino conforme a su conciencia, y quienes continúan utilizando el Marco conservan igualmente la libertad de seguir cooperando sobre la base que han acordado. La cooperación es voluntaria tanto para comenzar como para terminar.
El Marco existe para facilitar la unidad, no para sustituir la conciencia.
0.5 — Principios rectores
Para interpretar las Escrituras de manera responsable y edificante, la comunidad ha reconocido tres principios que ayudan a mantener la claridad, la fidelidad bíblica y la unidad en el amor. Estos principios no buscan imponer conclusiones, sino ofrecer un marco común que oriente el estudio y el diálogo fraternal.
1. Lo claro gobierna sobre lo oscuro
(2 Pedro 1:19 — “tenemos la palabra profética más segura”)
Las enseñanzas claras y directas de la Biblia iluminan y orientan la comprensión de los pasajes simbólicos, difíciles o ambiguos.
Sentencia: “La luz interpreta a la sombra.”
2. La Escritura es la autoridad final
(Hechos 17:11 — “examinar cada día las Escrituras”)
Toda interpretación y toda enseñanza se contrastan con la Biblia, siguiendo el ejemplo de los bereanos, que buscaban confirmar todo en la Palabra de Dios.
Sentencia: “La última palabra la tiene la Palabra.”
3. La unidad y el amor sobre todas las cosas
(Efesios 4:1–3; Juan 13:35)
La interpretación bíblica siempre debe preservar el espíritu de humildad, paciencia, unidad y amor fraternal, recordando que la meta de la enseñanza cristiana es edificar, no dividir.
Sentencia: “Sin amor, toda interpretación pierde su rumbo.”
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