Lamentablemente hoy día hay un tema del que no se puede hablar libremente en las congregaciones de los testigos de Jehová. Es un tema prohibido y todos lo sabemos.
Si alguien empieza a hablar de esto enseguida será abordado por los ancianos de congregación y se le aconsejará que calle. Incluso puede que se lo amenace con la calumnia de que está intentando generar “divisiones”, y también todos sabemos en qué termina esa acusación.
Ese tema prohibido es la postura antibíblica que tomó el Cuerpo Gobernante en la pandemia COVID-19 a favor de la vacunación y los problemas que esto trajo.
¿Por qué no se puede hablar libremente de esto?
¿Por qué debemos hacer de cuenta como si nada hubiera pasado?
¿Es correcto cerrar los ojos cuando alguien hace algo malo y se aparta de las Escrituras?
¿Realmente la Biblia promueve las ideas que se propagaron durante la pandemia en los informes del Cuerpo Gobernante?
¿Es correcto seguir ciegamente lo que nos dicen, aunque no lo entendamos?
De todo esto y mucho más se hablará en todas estas páginas.
Esta carta está basada en la carta original que el autor iba a mandar a la Sucursal de los Testigos de Jehová en su país sobre el tema de la vacunación y se pone a disposición de todos nuestros hermanos para su beneficio.
El autor espera que cuando comience la tan anunciada “futura pandemia”, esta carta al menos ayude a algunos a no permitir que sean inducidos a hacer cosas que los dañen en forma física y espiritual.
Aquí no se recomienda ni desaconseja ningún tratamiento médico y cada persona debe responsabilizarse de su propia salud y la de su familia. Si algo quedara claro con esta carta es que ninguna persona debe decidir por otros, ni debe intentar hacer creer a los demás que Dios está detrás de sus instrucciones y consejos.