Originalmente había decidido enviar esta carta en forma confidencial a la Sucursal de mi país para que se las envíe a ustedes cerca de enero de 2024. Esta decisión fue debido a ciertos asuntos sobre los que luego hablaré en detalle. Nadie conocía lo escrito aquí, ni siquiera mi esposa que es la persona en la que más yo confío, y así iba a quedar. El principio bíblico que influyó en esta decisión fue el siguiente:
Mateo 18:1515 “Por lo tanto, si tu hermano comete un pecado contra ti, vete a hablar con él a solas y hazle ver su falta. Si te escucha, habrás recuperado a tu hermano.”
Jesús aquí deja claro que los asuntos deben tratarse “a solas” y no hacerlos públicos. Sin embargo, pasó algo que me hizo cambiar de opinión. Por una situación familiar que no comentaré tuve que resolver no enviarla y esto me generó un terrible problema.
Tenía docenas de páginas escritas, un análisis de todo el asunto y la evidencia. ¿Qué haría con todo eso? Además, la conciencia me perturbaba mucho. Yo tenía información que podía ser importante no solo para ustedes, sino para los demás hermanos. Ver que los hermanos enfermaban y que se acercaba otra pandemia era preocupante. Además, ustedes no parecían comprender lo que había ocurrido.
Dice el proverbio:
Proverbios 24:11, 1211 Rescata a los que son llevados a la muerte y detén a los que van tambaleándose a la matanza. 12 Si dices “Es que no sabíamos nada de eso”, ¿acaso no se dará cuenta el que examina los corazones? Claro que sí, aquel que te observa lo sabrá y le pagará a cada hombre según sus acciones.
Si me quedaba callado no podría decir que no “sabía nada” en el Juicio Final ante “el que examina los corazones”, eso era claro. Yo sabía muy bien lo que pasaba y si no hablaba quedaría como un cobarde delante de Dios y de Jesucristo. Y sabemos que los cobardes terminan en “el lago que arde con fuego y azufre” (Apocalipsis 21:8). ¿Quién quiere ser arrojado a ese horrible lago? Callarme por lo tanto implicaba mancharme espiritualmente y perder mi buena posición ante Dios, por eso razoné con detenimiento en el relato completo de Mateo 18, allí dice:
Mateo 18:15-1715 “Por lo tanto, si tu hermano comete un pecado contra ti, vete a hablar con él a solas y hazle ver su falta. Si te escucha, habrás recuperado a tu hermano. 16 Pero, si no escucha, vuelve acompañado de una o dos personas más para que todo asunto pueda confirmarse con el testimonio de dos o tres testigos. 17 Si no los escucha a ellos, infórmaselo a la congregación. Y, si ni siquiera escucha a la congregación, entonces considéralo como alguien de las naciones y como un cobrador de impuestos.”
El primer paso es hablar “a solas”, si esto no funciona pasamos al segundo paso. El segundo paso es hablar con “testigos”, y si esto no funciona pasamos al tercer paso. El tercer y final paso es “informárselo a la congregación”, es decir a los hermanos.
No hacía falta que la carta sea confidencial, como pensé inicialmente, porque otros ya les habían mandado cartas sobre lo mismo y ustedes no arreglaron las cosas (1 PASO).
Ustedes recibieron cientos de cartas y además muchos hermanos se han quejado a las Sucursales de cada país sobre todo esto. Las Sucursales fueron TESTIGOS y no pasó nada, siguen sin reconocer el error (2 PASO).
Yo razoné entonces que si les mandara una carta personal esta probablemente termine como la de Jeremías a Joaquín. Él “la cortó en pedazos y la quemó en el fuego” (Jeremías 36:22-24). O peor aún, quizás me respondieran como Amasías ante el consejo que le dieron: “¿Quién te nombró consejero? Calla. ¿O quieres que te derribemos?” (2 Crónicas 25:16). Seguramente mis esfuerzos hubieran quedado en nada.
¿Soy acaso malpensado? ¿Qué les ha ocurrido a todos los que insistieron con el tema que trataré aquí? Hablaremos más adelante del destino de muchos que me antecedieron.
Pero Jesús dijo que si los pasos anteriores fallaban había que “informar a la congregación” (3 PASO). La congregación, como he dicho, son los hermanos. De hecho, hay un ejemplo de esto en la carta de los Gálatas que más adelante trataré en detalle.
Pablo corrigió a Pedro enfrente de toda la congregación de Antioquía. Ustedes dicen que Pedro formaba parte del Cuerpo Gobernante de aquellos días y también dicen que ustedes como Cuerpo Gobernante siguen el modelo del primer siglo.
Pablo corrigió a Pedro porque arrastró a toda la congregación a un error. ¿Cuántos eran ellos? ¿100, 200 o quizás 300 personas perjudicadas? ¿Murió alguien? … Nadie murió.
Ustedes han arrastrado a un error con el tema de la vacuna a MILLONES de hermanos. Si Pedro debió ser corregido públicamente, ustedes CON MÁS RAZÓN deben ser corregidos. Pedro no tuvo advertencias previas, ustedes sí las tuvieron, pero lamentablemente no las aprovecharon.
Juan mencionó que Jesucristo enseñó:
1 Juan 1:55 Este es el mensaje que oímos de él y que les estamos anunciando: Dios es luz y en él no hay oscuridad alguna.
“Dios es luz”, por lo tanto sus hijos, los cuales son “hijos de la luz” (1 Tesalonicenses 5:5), hacen todo enfrente de la luz, nunca en oscuridad. La verdad no le teme a la luz. Así que esta carta será pública y a vista de todos los hermanos alrededor del mundo; el que quiera la leerá para su beneficio. Las verdades bíblicas que enseñó Jesucristo deben “gritarse desde las azoteas”.
Mateo 10:2727 Lo que les digo en la oscuridad, díganlo a plena luz; y lo que escuchan al oído, predíquenlo desde las azoteas.